Cien años

Hoy se cumple un siglo desde que los primeros voluntarios, en Barcelona precisamente, y en su mayoría catalanes, iniciaban el camino de La Legión

Hoy se cumplen 100 años desde que los primeros voluntarios, en Barcelona precisamente, y en su mayoría catalanes, iniciaban el camino de La Legión, nuestro cuerpo del Ejército más renombrado, amado por quienes lo conocemos y hemos compartido con ellos un espacio de tiempo por breve que este sea; odiado la mayor parte de las veces por quienes no los conocen.

La Legión es hoy un cuerpo de élite de un Ejército que es el último baluarte de la libertad que todos disfrutamos, una unidad moderna y admirada en el mundo que sigue conservando en su esencia el espíritu de su fundación, que ha sabido y ha querido adaptarse al paso del tiempo.

Pero La Legión mantiene sus valores esenciales con los que se fundó aquel 20 de septiembre de 1920: no dejar nunca al compañero caído, no temer ni a la peor de las consecuencias, afrontar la vida con coraje y superar el miedo en aras de un ideal.

Estos valores quizás no estén hoy de moda, pero ya me han oído decir en más de una ocasión al escribir, que mi contacto con el Ejército como Teniente Reservista Voluntario me hizo mejor abogado al aprender a distinguir la táctica de la estrategia. Y también mi contacto con el Ejército me hizo mejor persona interiorizando valores como los de La Legión.

Siempre con el amigo, siempre con el compañero, más aún si está caído, asumir cualquier riesgo antes que dejarlo solo. Actuar superando el miedo, afrontar si es necesario las consecuencias, defender a los tuyos y a tus ideales con dignidad y si eso te hace caer, levantarte, seguir luchando, seguir adelante, no rendirte jamás.

Ese es el ejemplo de la Legión y esa es la vida que vale la pena vivir, hay otras políticamente más correctas, socialmente mejor vistas, pero menos interesantes y mucho más aburridas.

Cien años ¡Viva España! ¡Viva La Legión!