“Lo que hace Pedro Sánchez es temerario porque los indultos reavivarán el conflicto social en Cataluña”

Entrevista con Irene Pardo, presidenta de NNGG en Cataluña

La presidenta de NNGG del PP en Cataluña, Irene Pardo (Lleida, 1989), conversa con este diario tras una semana agitada. Sus destacadas intervenciones en debates de televisión enfrentándose a independentistas le han situado en el punto de mira de forma inmediata: tanto es así que el miércoles tuvo que denunciar amenazas de muerte en las redes sociales. Pardo, que lleva algo más de dos años al frente de NNGG, ha compaginado desde siempre –ya más de una década– su trabajo en la empresa privada con la política, donde, hasta el momento, nunca ha ostentado ningún cargo público.

–En poco más de dos semanas, sus destacadas intervenciones en debates televisivos le han convertido en un objetivo del independentismo.

–Fue una intervención como cualquier otra en los últimos años desde que apareció el germen independentista en Cataluña. No hemos dejado de dar la batalla, de representar a la Cataluña que representaba el espíritu de los Juegos Olímpicos del 92, en la que todo el mundo podía convivir, ir tranquilamente por la calle y pensar lo que quisiera sin ser señalado.

–¿No se puede ir tranquilamente por la calle ahora?

–No es que no se pueda ir tranquilamente por la calle, sino que yo no pueda ir con alguna seña de identidad nacional. No me siento cómoda yendo, por ejemplo, con una camiseta de la selección española. Tampoco con una pulsera de España en el trabajo porque puedo tener problemas. No es una cuestión de valentía o cobardía, sino de que tenemos un conflicto social en Cataluña, donde llevar una seña de identidad nacional te puede traer problemas en la calle o laborales. Quiero poder llevar una pulsera con los colores de España como la llevan mis compañeros de Madrid, de una manera normal. Hay que normalizar Cataluña.

–¿Es la primera amenaza de este tipo que recibe?

–Que tenga constancia en redes sociales, sí. Pero, además, es una amenaza en la que se usa una frase que usaba la izquierda radical cuando se dirigía a la Guardia Civil y la Policía cuando ETA mataba: «Esta noche mira debajo del coche». Por eso tiene tanta importancia para mí y, además, viene de un joven, que está identificado. Tengo la obligación moral y política de denunciar estas cosas.

–¿Cuál es la solución para salir de este clima de crispación en Cataluña?

–Para empezar, que quienes nos gobiernan empiecen a ser responsables y dejen de dividir a los catalanes y españoles. Algunos políticos de izquierda e independentistas criminalizan al PP por nuestra defensa firme, sin fecha de caducidad, de la unidad de España. La solución pasa por una izquierda responsable, que no abra heridas del pasado y vuelva a dividir a España en dos bandos, y que no nos señale a unos cuantos. También pasa por cumplir la ley en Cataluña y una reconciliación de todos.

–¿Cómo se puede llegar a esa reconciliación? El Gobierno está explorando ahora los indultos, por ejemplo.

–La reconciliación no pasa por indultos. Pasa porque unos políticos con cargo público que tienen la obligación de hacer cumplir la ley, lo hagan. ¿Por qué unos políticos se pueden saltar una ley que los ciudadanos deben cumplir? Eso solo aviva el conflicto en Cataluña porque una parte de catalanes también pensará que se perdona a unos políticos que se saltan la ley tras haberles discriminado y haber hecho unas políticas que no representan al conjunto de la sociedad. Lo que está haciendo Sánchez es temerario. Es una temeridad para Cataluña y para España porque lo único que hará es reavivar el conflicto social en Cataluña. Y, además, desautoriza a los jueces.

–¿Cuál es la receta para conseguir recuperar parte de la base social independentista?

–No hay ninguna receta cortoplacista que permita acabar con el independentismo y la crisis política en dos meses porque, precisamente, a lo que hemos llegado ahora es debido a un trabajo de décadas del nacionalismo en Cataluña. Sí que es verdad que podemos empezar ya a trabajar para que el día de mañana y el futuro sean mejor que el presente. Eso pasa por no dividir, sino unir y hacer ver a la sociedad catalana que aquí no hay ningún Estado represor ni opresor: aquí todo el mundo tiene libertad de opinión y el independentismo no está prohibido. Tenemos que construir un relato en Cataluña que desautorice el relato independentista: esto pasa por explicar que España no es un demonio y que se empiecen a reconocer las bondades de pertenecer a este país.

–¿Por qué ha vencido el relato independentista durante los últimos 40 años? ¿El PP debe hacer autocrítica?

–Todos tenemos que hacer autocrítica. Los nuevos partidos lo tienen muy fácil ahora para venir y decir que lo hubieran hecho de otra manera en los años 90. Creo que el PP ha hecho siempre todo pensando en el bien de los españoles en todo momento y nunca para perjudicar a ningún territorio. Ahora bien, mirando con perspectiva y analizando, quizás podríamos haber hecho cosas distintas, pero quién nos iba a decir a nosotros que en el año 2017 unos políticos irresponsables iban a intentar dar un golpe de estado. Quién nos iba a decir hace 20 años que CiU iba iba a ser peor que la CUP. Es muy fácil hablar en 2020 de lo que se podía haber hecho.

–El constitucionalismo ha reaccionado poco a poco en los últimos tres años y ha pasado de quedarse en casa a hacerse oír. ¿Qué valoración hace?

–Hubo un punto de inflexión en 2017. El constitucionalismo dijo basta a raíz de lo que pasó en septiembre de 2017 tanto en la calle como en las instituciones. Salir a la calle fue una obligación por parte de todos los que defendemos la unidad de España.

–Como presidenta de NNGG, ¿también constata que ha crecido la movilización de los jóvenes?

–Es un mantra del independentismo eso de que las nuevas generaciones son más independentistas. Cada vez hay más jóvenes que se sienten españoles. La organización ha crecido mucho en estos dos últimos años y cada vez hay más jóvenes preguntando cómo pueden inscribirse y formar parte de NNGG. Cada vez somos más.