Las mejores playas de Tarragona y la Costa Dorada

Descubre las calas salvajes de la costa tarraconense, donde reinan las playas de arena fina y dorada

Atardecer en la Playa Larga, en Salou.
Atardecer en la Playa Larga, en Salou.Wikicommons

La provincia de Tarragona destaca por muchas cosas y, entre ellas, sus playas. De hecho, es lugar de destino de muchas personas de toda España que ahí buscan sol, mar, tranquilidad y buen comer. La costa tarraconense, además de largas playas de arena fina, alberga variedad de atractivos turísticos y culturales. Desde Port Aventura, segundo parque de atracciones más grande de España, hasta el conjunto arqueológico de Tarragona, que es patrimonio de la UNESCO.

Y ahora que llega el calor qué mejor que descubrir las mejores playas de Tarragona y de su Costa Dorada. Una de las costas más apacibles de toda la península. Que combina playas kilométricas con sus grandes paseos marítimos a calas naturales. El nombre de la Costa Dorada, elegido en los sesenta para atraer el turismo, es bastante apropiado. Y es que las playas de Tarragona brillan bajo el sol.

Cala de la Roca Plana o Calabecs, entre La Móra y Monnars

Empecemos por lo difícil. Porque esta cala es de difícil acceso. Es una playa aislada dentro de un espacio natural. Tiene una longitud de 205 metros de longitud y 26 metros de ancho. Se llega a través de pistas y senderos. Que a su vez, yendo hacia el sur, conectan con la Cala Fonda, también conocida como ‘Waikiki’ y también muy recomendable. Ah, y también es un buen recoveco para los amantes del nudismo.

Playa del Torn, en L'Hospitalet de l'Infant
Playa del Torn, en L'Hospitalet de l'Infant.Joan Grífols , ( calafellvalo )

Playa Pixavaques, en l’Ametlla de Mar

Una de las muchas playas con encanto de l’Ametlla de Mar. Y una de las más bonitas. Combina lo urbano con lo natural. Lo bueno y a la vez lo malo de esta playa es que está muy cerca del centro de l’Ametlla de Mar, por lo que está bastante concurrida en temporada alta. Sin embargo, eso la convierte en una de las playas con mejor acceso. Y desde la que si uno se prepara, puede ser el punto de partida para visitar otras localizaciones de l’Ametlla de Mar como la playa de l’Alguer, la playa de Sant Jordi, la Cala Forn y la playa de Calafat.

Playa de Santes Creus, en L’Ametlla de Mar

Sí, seguimos en l’Ametlla de Mar, pero en esta ocasión se trata de una playa virgen. E incluso posee el distintivo oficial. No está urbanizada ni tiene servicios. Tiene unos 180 metros de largo y 25 metros de ancho. Allá mismo hay una larga laguna con de alto interés ecológico. Es una playa genial para los amantes del senderismo, porque puede ser punto de partida o final de una bonita excursión. Sus aguas son cristalinas. Y los atunes son compañeros de buceo.

Cap Roig, en L’Ampolla

La playa del Cap Roig es semiurbana. Pero destacan en ella los acantilados de piedra rojiza (de ahí el nombre) y los verdes pinares. Y aun así, es de fácil acceso. Como la mayoría de las playas de la Costa Dorada, su arena es bien dorada. Y recorre 190 metros de largo por unos 35 metros de ancho. Cuenta con todo tipo de servicios.

Platja Llarga, en Salou.
Platja Llarga, en Salou.Wikicommons

Playa de Creixell, en Creixell

Son casi 2 kilómetros de largo por 40 de ancho. Hay espacio de sobras y, además, es bandera azul: cumple con las condiciones ambientales y cuenta con todos los servicios. Y aun así, no está masificada. Aunque es de fácil acceso, se respira mucha paz y no está muy poblada de edificios.

Playa del Torn, en L’Hospitalet de L’Infant

Una de las playas más mágicas de la Costa Dorada. Es tranquila durante todo el año. La bordean verdes montañas de pinares y acantilados. Un templo naturista. Y pese a ser muy salvaje, cuenta con servicio de socorrista y dos chiringuitos. También es una de las playas favoritas de Tarragona para los nudistas.

Playa de Cunit, en Cunit

Otra playa con bandera azul. Su extensión es de casi 2 kilómetros y medio de largo por 40 de ancho. Una playa ideal para ir con la familia y para los niños. Dispone, cómo no, de todos los servicios. Incluso para hacer submarinismo. Aunque también destaca por entrar varios metros con muy poca profundidad. De muy fácil acceso.

Cala Maria, en L'Ampolla.
Cala Maria, en L'Ampolla.Wikicommons

Cala Canyadell o dels Capellans, entre Altafulla y Torredembarra

Una cala espaciosa, no por su longitud (60 metros), sino por su anchura (35 metros). Sólo se puede llegar a ella a pie o por agua y sólo cuenta con el servicio de socorrista. No suele haber mucha afluencia de gente. Y a 500 metros está la villa romana d’Els Munts, un yacimiento arqueológico de los siglos I y II d.C.

Playa de la Sabinosa, entre L’Arrabassada y Tamarit

Combina a la perfección lo urbano y lo más natural de la Costa Dorada. Dispone de todos los servicios y, a su vez, está integrada dentro de los Morrots, un entorno natural reservado. Además, una parte de la playa es nudista y la otra no. Son 350 metros de largo por 30 metros de ancho de tierra fina.

Playa Llarga, en Salou

De fácil acceso pero con gracia salvaje. Nace de un bosque de pinos y las rocas le dan un aire agresivo. Sin embargo, es semiurbana, porque a la izquierda se pueden observar grandes edificios. Es de fácil acceso y dispone de todos los servicios en sus 646 metros de largo.

Cala Maria, en L’Ampolla

Esta cala de piedra pequeña está entre pinares y acantilados, como otras tantas en L’Ampolla. De color rojizo y fondo oscuro, es una de las calas vírgenes más atractivas y paradísiaca de toda la Costa Dorada de Tarragona. Un tranquilo escondite.