«El Papa Francisco es un líder políticamente incorrecto»

El corresponsal de TV3 relata la historia oculta más reciente de la Santa Sede

El periodista Vicens Lozano
El periodista Vicens Lozano FOTO: Miquel Gonzalez Miquel González / Shooting

Vicens Lozano es uno de los rostros más conocidos de los informativos de TV3 por sus crónicas desde Ciudad del Vaticano. De su larga experiencia como corresponsal ha surgido un interesante libro: «Intrigas y poder en el Vaticano», publicado en castellano por Roca Editorial y en catalán por Pòrtic.

¿Es difícil ser periodista en el Vaticano?

No es nada fácil hacer de periodista en el Vaticano porque ha habido tradicionalmente una cultura de falta de transparencia. Pese a que han entrado nuevos aires con el Papa Francisco, esas fluidez deseada no ha llegado. En el libro he tratado de reflejar esas dificultades. Soy un periodista que ha cubierto guerras y procesos electorales, pero es el Vaticano donde me ha sido más complicado informar.

Ha estado en este tiempo en varios papados. ¿Cuál ha sido el más fácil como periodista?

El más fácil es el de Francisco sin ningún tipo de duda. He conocido en este tiempo muchos jefes de prensa, como Federico Lombardi, que estuvo entre el final del papado de Benedicto XVI y el inicio del de Francisco. Lombardi era una persona afable, pero todavía no corría este aire fresco que hay ahora. Pese a ello todavía nos encontramos aún problemas de comunicación y una prueba de ello es el ingreso del Papa por una operación de colon que generó todo tipo de rumores. El Vaticano no supo gestionar bien aquello. Todo es consecuencia de esa cultura de la opacidad. Lo mismo ha pasado con las informaciones sobre el obispo de Solsona que han acabado alimentando el morbo por un problema de comunicación.

¿Está en peligro, como se ha dicho, el papado de Francisco?

La idea clara es que el Papa tiene todo el poder. Sin embargo, la realidad es muy diferente. En el Vaticano hay un conjunto de fuerzas, grupos de cardenales, curias, lobbies que son también un cúmulo de presiones sobre el mismo el mismo Papa. En la actualidad la Iglesia está dividida entre conservadores y una base que intenta hacer lo que el conclave que eligió a Francisco pretendía: adaptar la Iglesia al siglo XXI. También hay presiones externas porque Francisco es un líder con una línea políticamente incorrecta, lo que hace que se vea al Papa como una piedra en el zapato.

¿Podemos poner nombre y apellidos a esa presión externa?

Es Steve Bannon. el diseñador de la ultraderecha en todo el mundo. El Papa predica un mundo de paz, sin muros, donde los homosexuales o las mujeres están considerados y no discriminados. Esto topa con los laboratorios que tiene hoy Bannon en Bruselas y Roma, con especialistas en redes sociales o “fake news”. Intentan desprestigiar a Francisco sobre su estado de salud, asegurando que comete herejías y genera incertidumbres... Son fabulaciones que acaban penetrando en la mentalidad de la gente.

¿Qué cambios quiere hacer Francisco en el Vaticano?

Hay un cambio substancial como es la idea del Papa gobernando de una manera piramidal. Él quiere una iglesia participativa y cercana, como se decía en el Segundo Concilio Vaticano. Luego están las reformas, como es simplificar organigrama de la Iglesia, intentar congregaciones en sintonía con el pontificado... Quiere que sea como Cáritas, ese es su modelo, adeptándola al siglo XXI y volviendo al Evangelio.

¿Sabemos realmente por qué dimitió Benedicto XVI?

Durante el pontificado de Benedicto XVI hay un escándalo que es un antes y un después que es Vatileaks. Es fruto de la lucha de poder provocada con el cese del secretario de Estado Tarcisio Bertone; el escándalo económico que descubre una corrupción masiva con 3.000 cuentas corrientes que no tienen nada que ver con religión y sí tráfico drogas y armas; y un escándalo sexual con abusos alrededor del mundo, incluso con un prostíbulo dentro del Vaticano. Benedicto XVI intenta hacer tímidas reformas que no le dejan hacer. Acaba renunciado, una decisión que vista hoy con el tiempo se puede decir que fue valiente y que permite que entre aire fresco para renovar.

Usted ha investigado la extraña muerte de Juan Pablo I. ¿Sabemos cómo murió?

Todos los indicios que tengo y, entre ellos, el testimonio del primer facultativo que lo atendió indican que fue asesinado. Pasaron muchas cosas tras su muerte. Por ejemplo, en la mesilla de noche de Papa había un amplio dosier sobre la reforma que quería emprender en la Banca Vaticana. Detrás de todo esto estaba el arzobispo Paul Marzinkus. Había muchos intereses. Juan Pablo I fue elegido porque se consideraba que era débil y manipulable, que no causaría problemas. Resultó lo contrario. La frustración más grande de mi vida ha sido no poder contar todo esto porque el facultativo reconoció que el Papa había sido envenenado, pero inmediatamente me dijo que si lo hacía público negaría esa afirmación. El periodismo tiene estas frustraciones, también logros. Hay que ser riguroso en un momento que todo se ha desvirtuado.