Política

ERC y Junts pugnan por vender a su electorado las cesiones del PSOE

Ambas formaciones chocan por capitanear reclamaciones históricas como la condonación de la deuda o el traspaso de Cercanías frente al independentismo

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, junto a Salvador Illa (PSC) en el Parlament
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, junto a Salvador Illa (PSC) en el ParlamentQuique GarcíaAgencia EFE

La eterna pugna entre Esquerra y Junts ha monopolizado gran parte de las negociaciones con el PSOE, una carrera de fondo que no ha terminado pese a la investidura de Pedro Sánchez. Una vez suscritos los pactos, la disputa se ha trasladado a Cataluña con posconvergentes y republicanos en lucha por acaparar las cesiones económicas conseguidas para proyectarse ante su electorado. El horizonte: las elecciones de 2025 con el gran botín de la presidencia de la Generalitat, objeto de deseo de ambos con permiso del PSC.

Especialmente agria se antoja la batalla en el Parlament por dominar el relato y hacer bandera de las contrapartidas económicas alcanzadas. El caso de Cercanías es especialmente revelador: se trata de una concesión reclamada históricamente por el nacionalismo y el independentismo, ahora conseguida por los republicanos coincidiendo con su mandato al frente de la Generalitat.

De hecho, los posconvergentes llevan días desdeñando el traspaso alcanzado y cuestionando que sea completo, un discurso que han llevado al Parlament. «Primero vendieron que era un traspaso integral y luego se ha visto que no era así, que el traspaso no es integral, sino que es un modelo de cogestión y con derecho a veto del Estado», aseguran desde Junts.

Todo después de que la Junta de Portavoces aplazara sin nueva fecha y a petición de ERC el pleno monográfico sobre Cercanías que tenía que celebrarse esta semana. La sesión fue solicitada por el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès en plenas negociaciones para la investidura de Sánchez, un gesto que ahora los republicanos buscan enmendar.

En este sentido, el portavoz de Junts, Josep Rius, salió al paso y reprochó que el aplazamiento «ha sido más por motivos partidistas que no de país, porque es un debate que interesa a miles de ciudadanos». «Primero vendieron que era un traspaso integral y después se ha visto que no era del todo así, y que el traspaso no es integral, sino que es un modelo de cogestión y que, además, con derecho a veto del Estado», añadió.

Fuentes de Junts aseguraron que la maniobra de posponer «sine die» el pleno se realizó porque desde ERC no quieren que se constate que es un «mal acuerdo».

Por el otro lado, los republicanos ponen en valor el acuerdo alcanzado y sacan pecho a la espera de poder sacar rédito del traspaso de Cercanías en 2024, último año de mandato antes de las elecciones autonómicas en Cataluña previstas para febrero de 2025 como máximo.

De hecho, desde ERC han tratado de acaparar las concesiones económicas del PSOE para proyectarse como un partido de gestión al frente del Govern con la vista puesta en las urnas.

Otro de los caballos de batalla entre republicanos y posconvergentes es la cantidad que a su juicio debe el Estado a Cataluña. Esta semana, el Parlament ha cifrado en 450.000 millones de euros esta cifra a propuesta de ERC, Junts y la CUP. Un montante que se los tres partidos aprobaron a puerta cerrada en comisión, y que los posconvergentes querían llevar al pleno para debatirlo en público y ante todos los medios de comunicación. Y aquí las versiones también chocan: mientras Junts señala a ERC por haberse opuesto a esta maniobra, los republicanos critican el oportunismo de los posconvergentes para acaparar foco. Una batalla por el relato que no ha hecho nada más que empezar y que transcurre en paralelo a la amnistía a la segunda fase del «procés» que ambos pregonan.