Música

Colina: Cuba está en Pamplona

En primer plano, Ariel Brínguez; al fondo, Javier Colina
En primer plano, Ariel Brínguez; al fondo, Javier Colina

Hasta el próximo domingo (de 21 a 23 horas) la tarima del Café Central alberga al actual cuarteto del contrabajista Javier Colina.

Hasta el próximo domingo (de 21 a 23 horas) la tarima del Café Central alberga al actual cuarteto del contrabajista Javier Colina a quien el cineasta Fernando Trueba ha definido como «el mejor músico español de jazz». Siempre embarcado en cuanto proyecto musical le parece interesante, Colina llega al club madrileño tras una semana de intensa actividad. Primero, sesiones de grabación en estudio con Chuchito, tercer eslabón en la saga de los Valdés, hijo de Chucho y nieto de Bebo: «Hemos hecho un disco –declara el contrabajista– de temas cubanos, tangos, folclore argentino, canciones... También está Sandra Carrasco, que canta muy bonito. Y el cubano Georvis Pico, a la batería. Y yo que soy un cubano de Pamplona, al contrabajo». Y también la semana pasada, un concierto en Argelia con la cantante barcelonesa Silvia Pérez Cruz: «Era un festival de quince días en Argel con músicos de ocho países. Íbamos con el pianista Albert Sanz y el baterista Marc Miralta. El público era un poco especial. No existe la costumbre del concierto escuchado en silencio y luego los aplausos. La gente hablaba y de repente se ponía a aplaudir con entusiasmo. Se tomaba más bien como una pequeña fiesta. Creo que allí les gusta mucho la música y se nota».

¿Qué repertorio ha preparado para esta semana? «Entiendo la música de una forma nómada. Hay algo de música cubana, música de los gnaua de Marruecos con el contrabajo, temas de Thelonious Monk, Abdullah Ibrahim y Dave Holland, boleros tocados como baladas de jazz... Se trata de que lo que hacemos tenga una coherencia, una unidad, con colores parecidos».

Colaborador de grandes figuras del jazz, de Tete Montoliu a Frank Lacy, de George Cables a Bebo Valdés, parece que la pasión de Colina por la música cubana viene de lejos: «Desde pequeño; mi madre cantaba canciones cubanas en casa. Luego, Santiago Auserón, con el proyecto Juan Perro, a cuya banda pertenecí. Pude ir varias veces a Cuba y estar lo suficiente para entrar en contacto con su cultura. Si intentas tocar una música de la que desconoces completamente la cultura de la que procede es que algo falla. Y también he podido estar en contacto con lo que podríamos llamar música clásica cubana. ¡Tanto tiempo con Bebo Valdés! He tenido la suerte de tocar con gente que sabe mucho: Bebo Valdés, Chucho Valdés, Compay Segundo».

«Devolvemos el dinero»

El músico de Pamplona, pilar también del flamenco-jazz desde sus tiempos con Chano Domínguez, ha escogido a sus compañeros de banda con atención: «Con Albert Sanz he tocado en muchos contextos. Es un gran pianista y siempre está atento a todo lo que sucede. En el saxofonista Ariel Brínguez destacaría la entrega, la disposición y el acierto. Daniel García conoce muchos palos y hace mucho a la batería. Son músicos cuya labor individual está siempre al servicio de la canción, del proyecto común. Me ayudan mucho y son muy conscientes de lo que hacen».

La estancia en el Central arrancó el pasado lunes y desde entonces se ha desarrollado llenando el aforo y las expectativas. ¿Qué les diría a los que no conocen la música del grupo?: «No nos encargamos de los que no vengan. Pero a los que lo hagan, si no les gusta, les devolvemos el dinero». Hasta el momento no ha habido reclamaciones. Más bien, fragor de aplausos. Enric Vázquez, profesor de Jazz en la Universidad Central de Barcelona, señala la importancia de esta música: «Antes teníamos a Tete Montoliu, ahora, a Javier Colina».