La residencia de Llíria dice que las imágenes difundidas “son duras” pero reflejan “un instante”

El director de Operaciones del centro lamenta la difusión de unas escenas “fuera de contexto”

El grupo empresarial Domus Vi, responsable de la residencia Jardines de Llíria investigada tras difundirse un vídeo sobre un supuesto maltrato a ancianos, califica de “duras” las imágenes pero argumenta que reflejan “un instante” que puede inducir a creer situaciones “alejadas de la realidad”, y defiende que todas las personas que salen en él “fueron atendidas”.

En una entrevista con EFE, su director general de Operaciones, José Luis Roselló, ha criticado la difusión “fuera de contexto” de imágenes de la “intimidad personal” de personas con graves problemas cognitivos, ha acusado a la empleada que las grabó de “falta de humanidad” y ha defendido “al cien por cien” que el “afán de beneficio no cabe” en el sector de la dependencia.

En las imágenes puede verse a ancianos atados a sillas, con llagas o heridas, desnudos y aparentemente desatendidos para comer e incluso a uno tras caer al suelo, mientras una empleada les está grabando.

“Esas imágenes están sacadas de contexto y muestran solo un instante de una situación en concreto; lo que podemos afirmar con toda seguridad es que ninguna persona ha sido desatendida en ningún momento”, afirma Roselló, para quien “inducen a pensar muchas cosas que pueden estar muy alejadas de la realidad”.

Según el directivo, “es un momento puntual en el que los residentes estaban desayunando en sus habitaciones” por la restricción de las actividades de socialización motivadas por la pandemia.

Añade que la empleada, contratada como refuerzo para limpieza durante la pandemia pero a la que no se le renovó el contrato, “aprovecha ese momento para grabar situaciones de la intimidad de las personas en su habitación y eso no es que no hubiera personal a su cuidado; por supuesto que lo había”.

“Cualquier persona y acción que se realiza es debidamente registrada y nos consta que cada una de las situaciones que aparecen en el vídeo fueron debidamente atendidas. El vídeo muestra una situación pero hay un antes y un después, y evidentemente está sacada de contexto y eso hace que la dureza sea mayor”, explica.

Reconoce que las imágenes le causaron “consternación y perplejidad”, que son “muy duras y nunca tenían que haber aparecido” y hacen que uno quede “conmocionado”; asegura que la empresa las “condena enérgicamente” y “comparte el dolor” que han causado tanto a familias como a trabajadores.

“Lamentamos profundamente la alarma social que estas imágenes han podido provocar”, afirma, y dice desconocer la motivación personal que llevó a esa trabajadora a grabarlas, a quien recrimina, por “increíble”, que no prestara auxilio a una persona que se cae y a la que acusa de “una falta de humanidad absoluta”.

Recuerda que hay en marcha una investigación interna, al margen de la investigación judicial en curso para “depurar todas las responsabilidades” y “analizar punto por punto qué es lo que puede haber ocurrido, tanto por el hecho de la grabación en sí como por lo que muestran las imágenes”.

Tras las acusaciones de la vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra, de que Domus Vi piensa más en el negocio que en la responsabilidad social, sostiene que “está al cien por cien de acuerdo” con quien diga que “el cortoplacismo o el afán de beneficio no cabe en este sector”.

“Es un sector de largo plazo, de recursos muy costosos y amortizaciones a muy largo plazo, y por tanto, siempre tenemos que tener una mirada larga basada en la calidad de los servicios y en la reputación”, apunta, a la par que defiende que su foco “siempre está puesto en proporcionar la mayor calidad posible pero no como eslogan de marketing, sino como necesidad”.

Sobre las deficiencias que han llevado a varias visitas de la Inspección y a proponer una multa de 174.000 euros a la residencia de Llíria, explica que el centro fue comprado a finales de 2018 y llevan un proceso “constante” de dotación material, de personal y mejora estructural desde entonces, así como que el expediente está “en fase de alegaciones” y defenderán lo que están en desacuerdo.

Asegura que la inspección y la vigilancia “es un rol que le toca a la Administración” y que lo tiene que hacer “con rigor” pues los centros están sujetos a una “normativa muy estricta”, y defiende que hacen su trabajo “de la mejor forma posible y con los mayores estándares de calidad”.

Roselló valora que “una grandísima mayoría” de las familias de residentes “ha mostrado su confianza” en continuar en el centro aunque “algunos” han manifestado su deseo de abandonarlo, lo cual comprende y asegura que “facilitarán” el trámite, y señala que no les consta ninguna denuncia por el momento.

Igualmente defiende la labor de los profesionales del sector “con poco reconocimiento social” pero con un “entusiasmo increíble” y un compromiso y una vinculación sentimental con las personas a las que cuidan “a veces durante años”, y ensalza a los empleados del centro por “dar la cara” y defender su profesionalidad.

Respecto a la petición de la Generalitat de recuperar el servicio de la residencia que el grupo también gestiona en Alcoy, y que Oltra recordó que durante la pandemia tuvo a todos sus internos contagiados y falleció la mitad de ellos, reconoce que están en conversaciones.

No obstante, defiende “el buen hacer en la residencia” en una complicada situación por la covid-19 “en la que los trabajadores lo dieron todo” y critica que “se ponga en entredicho” su labor, a la par que apunta que quieren “trabajar conjuntamente” con la Administración ante una posible segunda ola de la pandemia.