Opinión

Convencer a los que no se vacunan

Pedro Sánchez ha hecho oídos sordos a las llamadas de científicos y tribunales

Iñaki Zaragüeta

El escenario que ofrece el maldito coronavirus vuelve a ser preocupante. Estamos alcanzando cotas en nuestra Comunitat que ponen en alerta a los científicos y a los políticos. Aunque los efectos letales parecen contenerse con la vacuna, las cifras de positividad -ayer mismo alcanzaron los 1.259 y cuatro fallecidos- exigen medidas racionales.

Junto a ellas, la vacunación se hace imprescindible. Por más que los tribunales y las leyes impidan la imposición, hay que apelar a la conciencia de cada uno. Quienes se niegan a recibir las dosis deben reflexionar sobre el respeto a los demás y el axioma de que «su libertad acaba donde comienza la de los demás». Tienen que darse cuenta que, con su constitucional derecho llevado al extremo, perjudican a todos aquellos que entren en contacto con ellos.

Nuestros políticos no deben cansarse de campañas en este sentido. Si la ley no obliga, buscar caminos para imponer medidas que induzcan a no tener más remedio que vacunarse. El requisito del pasaporte Covid es práctico y eficaz ejemplo. Allí donde se ha ejercido, ha movido a miles de personas a acudir a los centros para poder entrar en los locales de la hostelería y de ocio. Seguro que hay más vías.

Merece una especial crítica la pasividad, lindante con la irresponsabilidad, de Pedro Sánchez, quien no ha querido acometer una Ley de Sanidad para afrontar la pandemia. Ha habido llamadas de la comunidad científica y de los tribunales -sus sentencias denuncian la falta de legislación. El presidente, sin embargo, ha hecho oídos sordos mientras sí ha aprobado multitud de leyes y decretos-leyes que le han convenido. Así es la vida.