La mutilación que sufrían las mujeres acusadas de adulterio en la Inglaterra medieval

Un estudio liderado por el University College de Londres comprueba los horribles castigos utilizados contra los presos en la época a partir del análisis de un cráneo

La brutalidad en forma de cráneo. Un reciente estudio arqueológico liderado por el University College de Londres ha descubierto los horribles castigos utilizados contra los presos en la Inglaterra medieval o anglosajona. A partir de un cráneo encontrado en Oakridge (Basingstoke, al sur de Inglaterra), los arqueólogos han determinado que estas torturas se realizaban un siglo antes de lo que expresaban los documentos hasta ahora analizados, que fechaban este castigo en el X d.C.

El cráneo pertenecía a una joven anglosajona, a quien le cortaron la nariz y los labios y a la que también le podrían haber arrancado el cuero cabelludo. “Parece ser el primer ejemplo arqueológico de esta forma particularmente brutal de desfiguración facial conocida en la Inglaterra anglosajona”, aseguran los autores de la investigación, publicada en la revista “Antiquity”. Revelan que los restos óseos probablemente datan entre 776 y 899. Es decir, un siglo antes que los códigos penales que prescriben este castigo.

Quienes se saltaban la ley en aquella época, por tanto, se enfrentaban a las más terribles torturas. Mientras que había códigos que estipulaban la extirpación de ojos, nariz, orejas, labios y cuero cabelludo, otros determinaban la flagelación o cortar el dedo meñique. De hecho, estos tipos de castigo respondían según la voluntad del rey de la época, principal motivo por el que los mismos investigadores se han hecho la pregunta de si estas torturas son producto de la justicia, o más bien de los caprichos de quien ostentaba el poder.

En el caso del cráneo, que fue excabado en la década de 1960, se ha aclarado una brutal historia. Se asocia con una mujer, de entre 15 y 18 años, que murió poco después de sufrir estas brutales heridas. De hecho, moriría de ellas, pues la extirpación de la nariz y la boca no muestran signos de curación.

“Dado que solo se recuperó el cráneo, es posible que la cabeza haya sido removida del cuerpo como parte del castigo, quizá con el propósito de exhibirla, como se evidencia en otros casos de la Inglaterra anglosajona”, destacan los autores.

Asimismo, según documentos del sistema judicial y punitivo de la época, los investigadores explican que este castigo podría ser consecuencia de que la joven fue adúltera, o bien una esclava acusada de robo. Por tanto, estas brutales heridas las realizaban a todo quien diera problema y que resultara preso por ello.