«Agrippina», lección barroca

«Agrippina». De Händel. Solistas: Sarah Connolly, Franz-Losef Selig, Malena Ernman, Danielle de Niese, David Daniels, Henry Waddington, Dominique Visse y Enric Martinez-Castignani. Director: Harry Bicket. Director de escena: David McVicar. Gran Teatro del Liceo. Barcelona, 16-XI-2013.

Danielle de Niese (izda.), como Poppea, y Sarah Connolly, como Agrippina, en el montaje de David McVicar
Danielle de Niese (izda.), como Poppea, y Sarah Connolly, como Agrippina, en el montaje de David McVicar

El estreno de «Agrippina» en el Gran Teatro del Liceo ha venido de la mano de uno d elos mejores directores musicales del repertorio barroco como es Harry Bicket, junto a una treintena de músicos de la Orquesta Sinfónica del Liceo, apoyados por el gran clavicembalista Jory Vinikour. El resultado, a pesar de la longitud de la partitura, ha sido muy meritorio, con un buen nivel de adecuación entre el foso y la escena y una lectura de las diferentes arias y recitativos clarificadora y con los suficientes cambios de ritmos, y expresivos, que merece esta ópera de juventud y última de las italianas de Händel.

Reparto homogéneo

A ello hay que sumarle un reparto bastante homogéneo, encabezado por la experimentada y elegante soprano Sarah Connolly, la más aplaudida del elenco, quien demostró unas muy eficaces cualidades vocales y también actorales, ya que la puesta en escena, bastante minimalista, con varias columnas y una gran escalera que asciende hasta el ansiado trono de Roma, les obliga a todos a ofrecer una destacada interpretación actoral. Le secundó el bajo Franz-Josef Selig como un noble y distinguido Claudio, menos cuando juega a golf en chándal, destacando un vestuario actualizado. También la soprano sueca debutante en el Liceo Melena Ernman, como un juvenil, modernillo e inmaduro Nerone, que presentó una sólida y expresiva emisión canora, bien controlada y destacada en el canto de agilidad. Muy meritorio asimismo el trabajo de la prestigiosa Danielle de Niese como una Poppea llena de encantos, divertida y con un gran nivel canoro en todo el registro y en las numerosas, complejas y bellas arias del personaje. Eficaz y expresivo el Ottone del contratenor David Daniels, muy adecuado el Pallante del bajo de cuidado timbre Henry Waddington y divertido, por su parte, el reconocido contratenor Dominique Visse, un artista de prestigio internacional que cumplió con alguna dificultad su breve parte como Narciso. Finalmente, destacar la participación de Enric Martinez-Castignani como Lesbo, quien tuvo el encargo de presentarnos este gran drama trágico-cómico sobre las tramas de Agrippina para poder dejar a su hijo Nerone el trono de Roma.

La dirección escénica de David McVicar buscó todos los recovecos posibles para adecuarse a la compleja trama, a la que dio un punto de vitalidad y de entretenimiento que no es fácil en una obra extensa que supera las cuarenta arias. Mención especial merece el excepcional trabajo de Jory Vinikour con el clavicémbalo, en especial su participación como solista en la escena del supuesto bar del segundo acto.