Isabel Guerra: «Soy inconformista con mi trabajo»

La artista Isabel Guerra, la monja pintora, ha asegurado que es "inconformista"con su trabajo y que no tiene ninguna obra favorita. Una buena parte de su producción se puede contemplar en la exposición 'Isabel Guerra 2015. Pintura, dibujo y fotografía', que acoge Ibercaja Patio de la Infanta de Zaragoza hasta el 24 de mayo.

Así lo ha explicado Guerra, en declaraciones a Europa Press, durante la firma de catálogos de su exposición, donde ha dicho estar "encantada"de poder comprobar la acogida que ha tenido desde su inauguración el pasado 26 de marzo. Según datos de la Obra Social Ibercaja, ya han sido más de 13.000 las personas que han pasado por la sala.

"Es muy de agradecer que las personas tengan esa amabilidad de venir a ver tu trabajo", ha asegurado Guerra, al tiempo que ha señalado que, en su opinión, "el pintor, el artista, no existiría si no existiera el público".

Esta exposición supone el regreso de la obra de la artista a Zaragoza, después de que la Lonja acogiera su última muestra en el año 2000. Isabel Guerra ha calificado aquella ocasión como un "punto muy importante"en su vida de creadora". Por ello, exponer en Zaragoza quince años después ha sido "una gran ilusión".

DIVERSAS TECNICAS

'Isabel Guerra 2015. Pintura, dibujo y fotografía' reúne 121 piezas realizadas entre 2013 y 2015 mediante técnicas como el óleo, el dibujo o la serigrafía. Pese a la variedad de formatos, la artista ha destacado como "novedad"el trabajo fotográfico, una técnica que permite dar a la imagen "un sentido más próximo y más inmediato ya que requiere, más bien, intuición".

Una de las piezas centrales que se exhiben, 'Fantasía histórica para un patio, Opus 2015', ha sido creada por Isabel Guerra esta ocasión y está inspirada en el Patio de la Infanta. La Obra Social Ibercaja sorteará esta pieza entre los visitantes que depositen los cuestionarios de los folletos de mano de la muestra, cumplimentados y firmados, en la urna instalada en el entorno de la sala.

Para Guerra, la creación de esta obra fue "un reto importante ante el corazón y los ojos", dado que el espacio en el que se inspira es "una maravilla".

La obra es una pintura digital, de 360 gramos, 38,5 por 62,5 centímetros, impresa a ocho colores sobre papel Premium Luster Pfoto Paper. Está valorada en 1.800 euros.