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Céline: Los textos malditos que escandalizan a Francia

La editorial Gallimard publicará en 2018 los panfletos antisemitas del novelista: «Bagatelas por una masacre», «La escuela de los cadáveres» y «Las bellas sábanas». La polémica ha saltado en Francia y hay quien exige al Gobierno galo que lo impida

  • El novelista escribió furibundos panfletos contra los judíos que han marcado siempre su trayectoria
    El novelista escribió furibundos panfletos contra los judíos que han marcado siempre su trayectoria
París.

Tiempo de lectura 8 min.

21 de diciembre de 2017. 22:55h

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París. 21/12/2017

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Hablar de Louis-Ferdinand Céline equivale a descongelar una de las mayores polémicas culturales no resueltas que cada cierto tiempo sacude a Francia. La editorial Gallimard y la anciana viuda del autor han sido los encargados, en esta ocasión, de desempolvar el lado oscuro del autor de «Viaje al fin de la noche». La casa editorial prepara un recopilación de los panfletos antisemitas del novelista que llevará por título «Ecrits polémiques» («Escritos polémicos») y aparecerá en mayo de 2018. Los planes de Gallimard, dados a conocer por el semanario «L’Express» hace unos días, han suscitado una gran cantidad de reacciones de varias asociaciones que han expresado sus inquietudes al gobierno de Emmanuel Macron, que ha mostrado una preocupación notable, como ya lo hizo la administración de su antecesor Hollande, por el aumento de actos contra judíos en Francia durante los últimos años.

«Bagatelas por una masacre» (1937), «La escuela de los cadáveres» (1938) y «Las bellas sábanas» (1931), formarán parte de una reedición que ha sido posible gracias al acuerdo al que ha llegado Gallimard con la viuda del autor, Lucette Destouches, de 105 años. Aunque en Francia es posible conseguir estos textos en almacenes de libros usados, con mucho esfuerzo y a precios exorbitantes, desde la Segunda Guerra Mundial no se han publicado nuevas ediciones, ya que la viuda del autor no daba permiso, alegando que su marido no quería que se volvieran a publicar jamás.

«Bagatelas» feroces

Lo que de momento permanece siendo una incógnita es por qué ahora Madame Destouches ha cambiado de parecer, quebrantando la voluntad que expresó el autor, cuando aún faltan más de trece años para que sean catalogados de dominio público en Francia. Esto sucedería en 2031, setenta años después de la muerte del autor. Los textos que se publicarán son denigrantes y tienen un alto contenido violento. En «Bagatelas por una masacre», por ejemplo, hay feroces diatribas contra los judíos y delirantes elogios a Hitler. Se trata de un panfleto de 240 páginas que contienen pasajes como éste: «Me gustaría establecer una alianza con Hitler (...) A él no le gustan los judíos... A mí tampoco... No me gustan los negros fuera de su lugar... No veo ninguna delicia en que Europa se vuelva completamente negra... No me haría ninguna gracia...». En «La escuela de los cadáveres», Céline se confiesa amigo del propio Hitler y de los alemanes, quienes según el autor hacen muy bien en ser racistas, y afirma: «El judío no ha sido jamás perseguido por los arios. Se persigue a él mismo. Es el damnificado por sus propios deseos de carne híbrida». En «Las bellas sábanas», se postula como Papa de los antijudíos, acusa a los franceses de ser mestizos y estúpidos, y deplora el sentimiento de comunidad de los judíos.

Con la muerte del novelista , en 1961, su viuda se fue querellando con todos los que trataban de publicar clandestinamente los panfletos dentro y fuera de Francia, aunque siempre ha sido fácil dar con ellos en algún rincón de internet. En sus memorias, Lucette Destouches recordaba la actitud de su marido hacia estos textos: «Como viuda, estoy en contra de que estos panfletos sean reeditados. Fueron escritos en las circunstancias específicas de una época. En ese entonces, la mayoría de los franceses y muchos escritores eran antisemitas. Cuando Céline los escribió no sabía de la existencia de los campos de concentración. Como la mayoría de los franceses, Céline solo se enteró de todo después de la guerra».

Reedición «científica»

El anuncio de la reedición ha hecho saltar las alarmas en varias asociaciones como el CRIF, Consejo representativo de instituciones judías de Francia, o la Liga internacional contra el racismo y el antisemitismo, que han recordado que se trata de «textos de odio que incluyen un torrente lexical alucinatorio motivado por el odio delirante del género humano». Las asociaciones han apelado a la vigilancia del gobierno francés, que no ha tardado en mostrar su malestar con Gallimard. El delegado interministerial para la lucha contra el racismo, Frédéric Potier, ha escrito una carta a Antoine Gallimard enumerando una serie de preocupaciones y pidiendo más precisiones sobre la reedición, confiando en que se trate de un texto de caracter científico, comentado y contextualizado. Pero algunas voces van aún más lejos. Una de las grandes figuras de la lucha antisemita, Serge Klarsfeld, presidente de la Asociación de Hijos e hijas deportados de Francia, ha reclamado al gobierno de Macron que no dude en prohibir la reedición. «Ni una versión crítica puede aligerar los propósitos abyectos», ha dicho Klarsfeld, quien subraya que no pretende una censura total del texto y que está a favor de que «los universitarios que quieran puedan consultarlo en bibliotecas, pero venderlo en cualquier estante de librería me parece insoportable».

El revuelo ha ido aumentando en los últimos días rescatando el debate de los genios infames que tanto apasiona a los franceses y que tiene en Céline a uno de sus mayores exponentes. Una controversia que en 2011 tuvo su punto álgido cuando se cumplía medio siglo de la muerte de Céline y el por entonces ministro de Cultura, Fréderic Miterrand, ordenó que la efeméride no tuviese reconocimiento oficial. «El hecho de haber puesto su pluma a disposición de una ideología repugnante, la del antisemitismo, no se inscribe en el principio de las celebraciones nacionales», argumentó entonces Mitterrand. Con menos literatura, el ex alcalde de París, Bertrand Delanoe, verbalizó el problema que arrastra Francia con uno de sus grandes autores : «Céline es un excelente escritor, pero un perfecto cabrón». La polémica, eternamente congelada y descongelada, parece otra vez servida.

Esta reedición tiene un antecedente en Canadá. Una pequeña editorial de Quèbec, Huit, publicó estos panfletos en 2012. La publicación fue dirigida por Régis Tettamanzi, profesor de literatura fran-cesa en la Universidad de Nantes, que en su momento explicó que se trataba de aclarar el contexto en el que aparecieron con el objetivo de estudiarlos con cierta distancia y plantar cara a los textos que circulaban por internet o de ediciones piratas sin ninguna referencia. En aquel momento, y a pesar de la negativa de su viuda, la publicación fue posible en virtud de que en Canadá los libros de un autor son de dominio público pasados 50 años después de su muerte. Gallimard pretende ahora retomar este antecedente para la primavera del año que viene confiando las anotaciones a Pierre Assouline, uno de los mayores expertos en la obra de Céline. En la versión canadiense, las anotaciones llegaron a ocupar 400 páginas, que blindaron al texto de cualquier acusación de apología. La pregunta de la conveniencia de reeditar dichos textos derivada de la decisión de Gallimard promete rescatar horas de tertulia que mezclen preguntas jurídicas, éticas y culturales. Un debate que aflora cada poco tiempo y que recuerda a los responsables culturales de turno que el incómodo Céline siempre está dispuesto a poner a prueba los niveles de tolerancia y la separación entre vida y obra en la crítica literaria.

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