Bárcenas, al pie de la letra

El director David Ilundain recrea en su ópera prima «B» lo que sucedió el 15 de julio de 2013 con quien fuera tesorero del Partido Popular.

El director David Ilundain recrea en su ópera prima «B» lo que sucedió el 15 de julio de 2013 con quien fuera tesorero del Partido Popular.

Los americanos, en estos casos, están a la que saltan. Ellos han hecho del cine de actualidad todo un género. Apenas sucede, el guión ya está en marcha. Claro que en España... «Me dijeron que me preparara para que me dijeran de todo», asegura David Ilundain, director de «B», la primera película que traslada a la gran pantalla este famosísimo caso de corrupción. «Pero ¿sabes qué? –prosigue con ironía–, yo nací en el 75; nos enseñaron que había que hacer lo que uno cree que tiene que hacer». Ilundain lo supo tras ver la obra de teatro «Ruz-Bárcenas», un cara a cara de Pedro Casablanc y Manolo Solo con el texto exacto de aquella declaración del 15 de julio de 2013 en el que el ex tesorero se desdijo de sus anteriores palabras y «tiró de la manta». De aquello surgió un proyecto fílmico con el mismo elenco protagonista y con un solo escenario: la sala de la Audiencia Nacional. «Cualquiera que vea la película encontrará un valor incontestable en el hecho de que es exactamente lo que dijeron los implicados, no hay ni una sola letra inventada; además, es una película hecha desde el respeto y con intención de mirarnos a nosotros mismos a través de un caso concreto de corrupción que ya es un icono». Siendo como es una suerte de «western judicial», el trabajo de Pedro Casablanc (Bárcenas) y Manolo Solo (el juez Ruz) es fundamental para que el público no se distraiga entre la maraña de nombres y la austeridad de la puesta en escena.

Memoria brutal

El carisma del ex tesorero transpira en la magnífica interpretación de Casablanc. «Es un personaje muy rico para un actor, por su humor, por la rapidez con la que habla, esa memoria brutal para los datos, la postura física y la elegancia ‘‘gangsteril’’», asegura el actor. Para Ilundain, «Bárcenas ya casi no es una persona sino un personaje, con muchas aristas y un comportamiento con el que a veces llegas a empatizar en esa sesión del 15 de julio de 2013 a pesar de que sabes que ha robado». Aquel día, Bárcenas cambió estrategia (ya había cambiado abogado) y «representó otro papel». Ilundain condesciende con la idea de que «hay algo casi pirandelliano» en el hecho de trasladar a una película los hechos que sucedieron durante un juicio, siendo como es, en cierta manera, el acusado real (Bárcenas) una especie de actor interpretando un rol previamente pactado con su abogado ante una audiencia de abogados, fiscales y jueces. En cualquier caso, este Bárcenas cinematográfico ha encontrado un gran valedor en Casablanc: «Defiendo a todos los personajes que hago y más con los ‘‘malos’’, que son más interesantes. Los malos tienen mucho más que hacer en la vida, siempre andan tramando. ¡Mira a Ricardo III!». La cinta se ha financiado vía «crowdfunding» bajo el lema «Bárcenas reunió 200.000 euros en 48 horas para salir de la cárcel. Nosotros necesitamos 50.000 en 40 días». Desde que se embarcó en el proyecto, a Ilundain le han llovido SMS autoreferenciales: «David, sé fuerte». No será para tanto, dice él.