Ben Affleck: «No siento que me hayan robado la nominación al Oscar»

«Puedo presumir de ser un hombre feliz. Así es como me siento», dijo Affleck
«Puedo presumir de ser un hombre feliz. Así es como me siento», dijo Affleck

Ben Affleck está exultante pero no pierde la cordura por haber arrasado en los Globos de Oro con «Argo». Con total naturalidad, y no con falsa modestia, Affleck presume poco más que de esposa, a pesar de marcharse a casa cargado de premios.

–La Academia no le ha incluido entre los nominados, pero imaginamos que se siente compensado con de los premios más grandes.

–No siento un ápice de amargura ni de resentimiento. Tampoco me han nominado como mejor actor y nadie ha dicho que me hayan robado en esa categoría. Es así como lo veo.

–Puede presumir de haber empezado el año con muy buena fortuna.

–Puedo presumir de ser un hombre feliz. Así me siento. ¿Cómo voy a estar si mi película está nominada en siete categorías para los Oscar?

–¿Definitivamente su carrera está orientada a la dirección?

–Vivo con una inmensa presión porque cuesta mucho dinero rodar una película. Solía temer por el resultado, por si no conseguía triunfar en la taquilla, por el hecho de que, a pesar del esfuerzo, el público saliera insatisfecho de la sala. Pero he aprendido que lo importante es tratar de hacer un filme interesante y dejar a un lado todo lo demás, aunque aún rezo porque haga dinero. He trabajado durante dos años en este proyecto y he invertido bastante de mí mismo, igual que todos los que han colaborado. Espero que los premios sirvan para que la gente acuda a las salas.

–Si hay un hecho que destaque en este filme es la humanidad que demuestran los personajes. ¿Se inspira en algún director para lograrlo?

–Truffaut es uno de mis directores favoritos. Él es un humanista y ése es un elemento presente en todas sus películas. Cuando descubres a alguien grande y eres inteligente, debes resaltar lo que te ofrece, mirarte en él. Es mi influencia principal. Me gusta ser yo en las películas que dirijo y me interesan las historias humanas, como el personaje de Al Pacino en «Tarde de perros», un tipo robando un banco para pagar una operación de cambio de sexo. Me entusiasma Cassvettes y el estilo que se respira en «Todos los hombres del presidente».

–Su esposa siempre está cerca. ¿Ella le transmite fuerza?

–Por supuesto. Ella comprende mejor que nadie lo que significa esta profesión, los horarios, las tensiones. Es feliz cuando me ve en casa. Durante el rodaje de «Argo» yo llegaba a una hora cuando los niños ya estaban acostados, hablábamos un poco, veíamos una película y a dormir. Tengo la sensación de que he madurado cuando debía. Pasé por una etapa en la que el físico era importante en mi carrera. Ahora no me importa lo más mínimo. Es mi carrera la que quiero explotar y la que me da satisfacciones. He aprendido a contar historias y eso me fascina.

–Trabaja con una fundación que se dedica a la promoción del chocolate en El Congo. ¿Cuál es su propósito?

–Se llama Eastern Congo Initiative. Trabajamos desde allí. Mantenemos organizaciones congoleñas que trabajan para su comunidad. Una de ellas les está ayudando a plantar cacao para su desarrollo y les estamos ayudando a introducir su producto en el mercado americano. Puedes comer chocolate y hacer del mundo un lugar mejor y más seguro.