Daniel Day-Lewis: «Lincoln ha sido mi papel más complejo»

Daniel Day-Lewis bromeó con Meryl Streep, que le entregó el Oscar, y que lo ganó en 2012 por «La dama de hierro»
Daniel Day-Lewis bromeó con Meryl Streep, que le entregó el Oscar, y que lo ganó en 2012 por «La dama de hierro»

Uno de los comentarios más escuchados en los últimos meses procedía de quienes salían de ver «Lincoln». Al margen de que la película de Steven Spielberg hubiera gustado mucho, poco o nada, raro era quien no decía haber contemplado al presidente americano redivivo en pantalla. Hablamos de Daniel Day-Lewis, un actor famoso por su obsesiva forma de trabajar y su inmersión en cada papel. El suyo era uno de los premios cantados y las quinielas cumplieron con las expectativas. De paso, el inglés se convirtió en el primer actor que ha levantado tres veces la estatuilla al mejor protagonista, después de haberlo hecho con «Mi pie izquierdo» (Jim Sheridan, 1989) y con «Pozos de ambición» (Paul Thomas Anderson, 2007). Al recoger este tercer Oscar bromeó con Meryl Streep, quien se lo entregó, y tuvo palabras para Spielberg, para el «misterioso» Lincoln y para su esposa, Rebecca Miller, «que durante los últimos 16 años ha tenido que convivir con hombres muy raros».

-Parece mostrar una elocuencia bárbara a la hora de recibir premios. ¿Prepara lo que va a decir?

-Ya me gustaría, pero no. No he recibido ninguna ayuda con mis galardones. Creo que es algo triste si uno no puede encontrar las palabras adecuadas en una situación tan maravillosa como ésta. Me encanta cuando la gente no articula una palabra en sus discursos y dice siempre lo mismo de forma diferente.

-El actor de método que es Daniel Day-Lewis ¿sigue metido en el personaje de Lincoln?

-Definitivamente, hoy no estoy dentro del personaje. ¡Si por error caigo en Lincoln os pido una intervención, una maniobra de Heimlich para sacármelo!

-Al final, ¿entendió al presidente al que ha dado vida?

-Descubrí, y fue una sorpresa, que podía interpretarlo de diferentes maneras, y ésa fue mi puerta de entrada. De pronto, me sentí bienvenido por el personaje; entonces me pareció accesible, lo cual me sorprendió muchísimo.

-¿Qué aprendió de Lincoln que no supiera?

-Lo tuve que aprender todo. Aparte de unas fotos, una estatua, un dibujo y varias frases de un discurso no sabía absolutamente nada. Creo que la sorpresa más deliciosa para mí fue descubrir su sentido del humor y lo importante que ese aspecto era en su personalidad y en su carácter.

-¿Cómo fue su primer encuentro con Steven Spielberg?

-Conservo como un grato recuerdo de aquel almuerzo con Spielberg y con Tony, el guionista del filme. Todavía no tenía terminado el guión y me hicieron una presentación de su visión de la historia. Estaba incompleta y decidí que no era para mí. Luego leí el libro de Doris en que está basado este guión y eso me sirvió de plataforma para acercarme a la figura de Lincoln. Después empecé a descubrirme interesado por el personaje, hasta que decidí interpretarlo.

-Se ha creado una imagen de hombre solitario perdido en sus personajes.

-Sí, pero no representa la realidad. Es cierto que me tomo mucho tiempo preparándolos, pero disfruto con mi trabajo y me divierte invertir tiempo en su estudio. Para mí, es un juego, jamás pensé en esconder mi forma de prepararme. Me confunde que se haya creado sobre mí una idea de soledad completamente irreal.

-¿Suele leer las criticas?

-Nunca. Me encanta escuchar palabras hermosas, pero es muy desagradable cuando te dicen que no aciertas con la interpretación. Soy un hombre sensible y prefiero no leer nada.

-¿Cuál fue el mayor reto al que tuvo que enfrentar para dar vida a la figura de Abraham Lincoln?

-Aparte del físico, lo más difícil fue acercarme a la vida de un hombre que se ha convertido en un mito. Quería estar seguro de que iba a ser capaz de hacerlo. Una parte de mí pensaba que no debía interpretarlo, que tenía que dejar a otro actor convertirse en Lincoln, pero la otra mitad estaba deseando hacerlo. Ha sido el personaje más complicado de mi carrera.