Actualidad

En las antípodas de Bollywood

Rohena Gera debuta con «Señor», una delicada historia india de amores imposibles.

Rohena Gera debuta con «Señor», una delicada historia india de amores imposibles.

Publicidad

En la India no todo el mundo tiene el privilegio de poder elegir a quien ama y quien lo hace asume riesgos perversamente condicionados por la diferencia de clase. Podemos querernos, pero en voz baja. Eso es lo que parece decir la directora y guionista Rohena Gera a través de los silencios y las palabras medidas presentes en «Señor», su primer largometraje cuyos espacios y tratamientos emocionales están inspirados en la cadencia y la belleza de «In the mood for love» de Won Kar Wai. La cinta cuenta, en efecto, una historia de amor en la que los inicios son contenidos y reposados, para, a medida que avanza su desarrollo, poder reflejar la propia evolución de las esperanzas profesionales y personales de sus protagonistas. Cuando Aswihn conoce a Ratna, una joven viuda, la palabra que más veces utiliza a lo largo del día para referirse a ella es gracias y no porque esté especialmente agradecido con su mera existencia (que también), sino porque trabaja como empleada del hogar en su casa y se encarga de facilitarle cosas tan vitales y urgentes como un vaso de agua cuando tiene sed o un cordero (para el gusto de Aswihn duro) cuando tiene hambre. Él es rico y ella pobre, pero entre las dimensiones de su pequeño cuerpo, Ratna alberga una esperanza casi contagiosa en la idea de que las cosas pueden cambiar: «Sentir algo de verdad, aferrarse a las emociones, puede llegar a ser una de las mejores herramientas para conseguir aquello que te propongas. Las emociones empujan a una persona a actuar de una manera radicalmente diferente a cómo lo haría si solo atendiera a la racionalidad del cerebro», indica esta cineasta licenciada en la Universidad de Stanford sobre una de las características más valorables de la personalidad de la protagonista de la cinta: la valentía.

Pasiones jerárquicas

A pesar de seguir un patrón de estructura típico de las películas de amor tradicionales en las que al principio todo está por escribir, después se produce una intensa y mutua confesión de sentimientos y tras pasar por un momento álgido de dificultad, crisis o estancamiento la historia termina desembocando en una explosión de felicidad o en un lamento conformista de tristeza, «Señor» destaca por un romanticismo que la propia cineasta califica de «muy necesario». Las dinámicas de segregación y las pasiones jerarquizadas que vive Ratna (a quien da vida la actriz Tillotama Shome), simbolizan una realidad social problemática muy presente en la India: «He lidiado con esta diferencia de clases que existe en la India toda mi vida. Cuando era niña teníamos ayuda en casa, y así fue como crecimos. Había alguien que era mi niñera. Me cuidó, estuvo a mi lado y teníamos una relación muy cercana, pero había una clara diferencia entre nosotras marcada por el lugar que cada una ocupaba en la sociedad», señala Gera. Una diferencia que en el filme desaparece gracias a uno de los sentimientos más primarios que existen: el amor.