Superhéroes para salvar a un país dividido

Los cómic de Marvel y DC, las sagas maratonianas como «Star Wars», las esperadas continuaciones de los grandes éxitos de Ridley Scott («Alien» y «Blade Runner») o el regreso de Spielberg y Nolan marcan la tónica de los grandes proyectos de la Meca del cine para finales de este año y 2018. El cine «palomitero», de puro escapismo, predomina en el próximo bienio aunque, claro, hay otro Hollywood por descubrir

UNIR FUERZAS. El estreno de «La liga de la justicia» está previsto para noviembre de este año

Los cómic de Marvel y DC, las sagas maratonianas como «Star Wars», las esperadas continuaciones de los grandes éxitos de Ridley Scott («Alien» y «Blade Runner») o el regreso de Spielberg y Nolan marcan la tónica de los grandes proyectos de la Meca del cine para finales de este año y 2018. El cine «palomitero», de puro escapismo, predomina en el próximo bienio aunque, claro, hay otro Hollywood por descubrir

Arden las calles y los despachos en EEUU y hay interés por saber cómo reaccionará Hollywood a la polarización que ha traído la presidencia de Donald Trump. Aunque algunos de los proyectos que citaremos vienen de lejos, no es menos cierto que otros, para finales de 2017 y el año que viene, ya parecen traer el marchamo de un cine más combativo, y que contrasta sobremanera con los mensajes acríticos de las películas más escapistas. Como siempre la temporada oscilará entre la bisutería y las minas del rey Salomón. Igual que cada año, la cosecha de 2017, y lo que anuncian para 2018, camina entre luces y sombras. Tal que el país, zarandeado a diario por la polémica y sometido a un grado de crispración política y social como no se veía desde mediados de los 60, cuando Vietnam y la lucha por los derechos civiles. A la cartelera llegarán historias archiconocidas. Sagas. Aprovechamiento de cómics. Octavas y novenas partes de éxitos añejos. Despliegue de efectos especiales al servicio de unos guiones famélicos. Rostros bonitos con poco que decir y unas aspiraciones en taquilla proporcionales a los millones fundidos en promoción. Predomina, como es costumbre desde el advenimiento de «Star wars» a finales de los 70 y los grandes éxitos del primer Steven Spielberg, el cine palomitero. El cine para adolescentes o ni siquiera: cine aniñado sostenido por tramas vergonzantes.

Pero también, si se asoman, hay otro lado. Otra cara. Un rostro menos rimbombante pero tremendamente válido. Con grandes directores, proyectos jugosos e historias que contar. Holywood, en fin, es uno y muchos, pero no parece exagerado reducir su cosecha futura en dos grandes grupos. De la parte más comercial caen, cómo no, las revisiones de cómics. Por ejemplo, «La liga de la justicia», del universo DC, prevista para noviembre de este año, así como «Wonder woman», que trae a Gal Gadot y Chris Pine. Promete chafarrinones warholianos y excesos pop. Mientras que los responsables de «Spider-Man: Homecoming», ya en verano y con el pizpireto y competente Tom Holland en el papel del héroe, rezan por reeditar glorias pasadas.

- Vuelven los replicantes

¿Quieren segundas y hasta terceras partes? «Alien: Covenant», en mayo, trae de vuelta a Ridley Scott con su querido monstruo. La cuestión es saber si algún día, de alguna forma, el otrora sublime director de «Los duelistas» recuperará el pulso. Y resulta imposible predecir si Denis Villeneuve, que toma los mandos del mito, brillará con «Blade runner 2049» a la altura de su justamente mitificado precedente. Que no dirija el director original, es decir, Scott, provoca cierto optimismo.

Y hablando de glorias que quizá no conviene tocar, sería pecado olvidarse de «Kong, Skull Island»: a la vuelta de la esquina y con un casting repleto de ases, entre otros, Samuel L. Jackson y John Goodman. Aportará poco porque el Kong original sigue siendo imbatible, pero hay curiosidad por ver cómo ha sobrevivido al empeño (¿al ridículo?) un Jordan Vogt-Roberts que venía de dirigir la estimable «The Kings of Summer», tan alabada en Sundance. Todo hace temer que aquí y ahora el bueno de Jordan se pasa al lado oscuro de la fuerza. Algo que damos por hecho con «The Fate of the Furious», prevista en EEUU para el 14 de abril: la saga «Fast and furious», subgénero en sí misma, nació muerta, tiesa desde el primer capítulo. Más entretenida, o menos liviana, se antoja «Guardians of the Galaxy Vol. 2», segundo capítulo del éxito de Marvel.

«La momia» (9 de junio), con Tom Cruise y Rusell Crowe, será la enésima reinvención del clásico de la Universal. Sólo que ahora pasado por el túnel de chapado digitalizado y respirando un toque a lo «Misión imposible». Pero los avances tienen buena pinta. Cosa que no puede decirse de «La guerra por el planeta de los simios», a estrenar en verano, y cuya gran baza pasa por contemplar al gran Woody Harrelson en uno de esos papeles de malo con aristas que borda. Sí hay expectación, mucha, por contemplar los resultados de «The Dark Tower», la adaptación de Stephen King, con Roland Deschain y Matthew McCounaughey, igual que aplausos al descubrir que el anunciado retiro del virtuoso Steven Soderbergh no fue tal: «Logan Lucky» huele a cine comercial pero también sólido. A entretenimiento que no desprecia las neuronas del espectador. A pasatiempo inteligente y cuidado.

Dentro de lo fantástico, aunque más autorial, se antoja «Personal Shopper», que llega el 10 de marzo, con Kristen Stewart, comunicándose con el fantasma de su hermano gemelo. Del director, guionista y crítico cinematográfico Olivier Assayas siempre puede esperarse un caramelo. Igual que del gran Terrence Malick, el director al que todo el mundo daba por amortizado y que mantiene el pulso de los últimos años con «Song to Song», ambientada en Austin, la meca del rock and roll de los últimos 20 años, y con Michael Fassbender, Ryan Gosling, Rooney Mara, Natalie Portman y Christian Bale. Pero claro, Malick siempre ha sido un favorito de las estrellas, capaces de dejar todo y rebajarse el sueldo a cambio de rodar con un tipo tan capaz de entregar obras maestras («Malas tierras», «El árbol de la vida) como mazacotes ininteligibles.

Un realizador que rara vez falla es Christopher Nolan. Estrenará en verano estrenar uno de títulos más esperados del año, «Dunkirk». Una película bélica, ambientada en la II Guerra Mundial y dedicada al rescate y evacuación de las tropas aliadas en la Costa de Normandía en 1940. Y pequeña en presupuesto pero monumental en ambición se antoja «The Lost City of Z», sobre el explorador Percy Fawcett y su búsqueda de una ciudad perdida en el Amazonas. Dirigida por el gran James Gray («La noche es nuestra»), produce Amazon. Y ya ha gustado en Berlín. Un regreso anhelado es el de Tomas Alfredson, director de «El topo» y, sobre todo, de «Déjame entrar», la película con la que nos conmocionó en el festival de Tribeca hace ya unos cuantos años. Su historia de vampiros infantiles y amores sangrientos previos al amor es, por derecho, la mejor cinta de monstruos de la última década. No hay por qué desconfiar de su genio; menos todavía cuando el protagonista de su nuevo proyecto es Michael Fassbender y produce Martin Scorsese.

El italoamericano, con «Silencio» todavía en cartelera, trabaja en uno de los proyectos más anhelados de los últimos años, y que no llegará, de confirmarse, hasta 2018: «The irishman», basada en la historia del pistolero de la familia Bufalino, Frank The Irishman Sheeran. Un tipo que aseguró ser el asesino de Jimmy Hoffa, el legendario líder del sindicato de camioneros, desaparecido en julio del 75. La película promete reunir a Scorsese con, atención, Robert de Niro, Harvet Keitel y Joe Pesci, aunque lo de este último, semirretirado del cine, sigue sin confirmarse. El que sí parece que estará es Al Pacino, en lo que sería su debut junto al director de «Taxi driver».

En cambio, a nadie se le debería culpar de acusar cierta fatiga ante el octavo episodio de «Star Wars»: el último fue un pastiche y la saga acumula décadas sin entregar una joya. Concretamente desde «El imperio contraataca». ¿Importa? No mucho. Al menos no a los millones de fans.

- Spielberg y el periodismo

Sí importa, en cambio, saber qué cocinan estos días Paul Thomas Anderson y Daniel Day-Lewis, enfrascados en el rodaje de un proyecto que ni siquiera tiene título. También anhelamos saber qué tal le ha ido a Steven Spielberg con Jennifer Lawrence en «It’s what I do», la historia, real, de la fotorreportera Lynsey Addario, colaboradora del «New York Times» y «National Geographic», autora de fotografías icónicas en varios continentes, pero también de un estremecedor reportaje sobre las prostitutas transexuales en Manhattan, y secuestrada durante cuatro días en Libia por tropas del ejército. No le vendrá mal al vapuleado oficio periodístico recuperar un poco del orgullo perdido, y no hay mejor linimento que el canto de un Spielberg que encadena una gran película detrás de otra. También dentro de las cábalas, siquiera porque falta un año, pueden enclavarse proyectos como «Toy story 4», que ojalá revitalice el pulso creativo de una Pixar que lleva demasiado tiempo lejos de su mejor estado de forma. Más o menos desde que John Lasseter abandonó un poco su amor por Hayao Miyazaki, la animación y el cine para centrarse en revitalizar a la moribunda Disney que él mismo estuvo a punto de enterrar. Y hablando del maestro japonés, su productor de siempre, Toshio Suzuki, ha confirmado esta misma semana que el maestro ya trabaja en su nueva cinta. Después de anunciar su jubilación en 2013, parece que disfrutaremos de otra maravilla de, este sí, un director imprescindible. Uno, por cierto, que ha vivido cómodamente lejos de Hollywood, y al que sin embargo Hollywood, de la mano de Lasseter, supo mimar y apoyar.

Amazon y Netflix, el nuevo Hollywood

Allá por los años 50, los magnates de los grandes estudios se echaban las manos a la cabeza ante la competencia de la televisión. No ocurrió nada, ya que solventaron la presunta amenaza con superproducciones épicas que llenaban las salas. Ahora, en 2017, Hollywood tiene sólidas razones para ver que su imperio pueda mutar con la entrada por la puerta grande de Amazon y Netflix. Ambas gozan de buena salud económica y le están haciendo numerosos guiños a los cineastas para producir sus filmes. Una de las sorpresas de los Oscar en esta edición son las seis nominaciones, incluida la de Mejor Película, Director y Actor para «Manchester en el mar». Amazon, el gigante de la compra on-line, sabe de negocios e hizo uno redondo cuando, después de que la cinta se exhibiera en el Festival de Sundance, la adquiriese por 10 millones de dólares para convertirse en su distribuidora. Hasta el momento la cinta tiene una recaudación superior a los 38 millones de dólares. Netflix también está haciendo un movimiento muy inteligente. Hace unos días anunció que produciría la próxima película de Martin Scorsese, «The Irishman», con un presupuesto estimado de 100 millones de dólares. El director regresa a la mafia y cuenta con varios de sus actores fetiche. Visto lo visto y la tendencia imparable y ascendente de las plataformas, puede que en 2018 la alfombra y todo el Dolby Theatre tengan el color rojo Netflix.