Una radiografía a los desahuciados

Silvia Munt
Silvia Munt

En 2009 se fundó la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), un movimiento social de apoyo a las personas que estaban perdiendo sus casas, y que se ha convertido en la organización más representativa de la población durante la crisis económica. Tal ha sido su repercusión en la civilización que el trabajo de Ada Colau como portavoz estatal en la PAH le abrió el camino hasta la alcaldía de Barcelona. No obstante, conocemos las reivindicaciones callejeras del movimiento, los escraches, los encierros y las murallas humanas frente a la policía evitando los desahucios, pero no sabemos lo que se cuece en las asambleas, ni cómo son las vidas de los que luchan juntos por su derecho a la vivienda. Cada uno de los que pasa tiene su relato dramático, historias que se acumulan entre las cuatro paredes de La Granja del Paso, el edificio que alberga la PAH de Sabadell y que da nombre a la nueva película-documental de Sílvia Munt premiada en la Seminci en la sección Tiempo de Historia, donde la realidad supera cualquier ficción: “El cine es diversión y entretenimiento pero también contar la historia de lo que vivimos”, afirma la directora.

Ella quería narrar la transformación del mundo en el que vivía sin usar sus palabras, sino las de los que, desgraciadamente, habían sido afectados por el cambio: “Empecé porque oía que el planeta no era el mismo desde 2008. La idea primitiva era que la gente fuera la que hablase porque cuando entré en la Granja del Paso me di cuenta de que aunque sólo era una muestra, lo explicaba todo”. Una mutación que ha surgido de que “hemos librado una guerra de clases, que en en nuestro país ha sido terrible, y ha perdido la obrera. Estamos aplastados por el poder financiero”. Eso sí, el cambio ha sido lampedusiano, porque todo sigue igual: “Las grandes fortunas controlan tanto que a los trabajadores cada vez les cuesta más vivir”, dice Munt, quien tampoco ha gozado de todos los lujos por ser artista: “Hoollywood sólo hay uno y con 20 personas. Si te dedicas a la cultura la fragilidad económica la lleva el oficio”. En este proyecto no iba a ser diferente: “La película la hemos hecho tres colegas porque nadie quería meter dinero porque los bancos están detrás de la historia”.

Los testimonios nos descubren una verdad que para algunos sigue escondida, un relato desgarrador como el de Nuria. Va a perder su casa y está embarazada. Munt y su equipo fueron a grabar la asamblea sin saber que Nuria se estrenaba en la PAH. “Le dije que si ella quería nos íbamos”, comenta Munt. Pero Nuria, que es economista, “qué contradicción”, detalla la directora, se negó y terminó convirtiéndose en pieza clave del largometraje hasta ser quien le dio a la cineasta el mensaje que más le marcó de todo el proyecto: “lo que parece imposible, no lo es si luchamos juntos”. Otro de los “protagonistas” es Antonio, “un George Clooney”, según Munt. A pesar de contar su historia entre lágrimas de desesperación e impotencia, asegura que después de todo “sé que no voy a cambiar”, pero, añade, “no sé si quiero”, porque su situación límite le ha hecho mejor persona, menos egoísta, más humano... Y más solidario, como todos los que se encuentran en la PAH y forman una comunidad en la que todos prestan cualquier ayuda por poco que tengan, creando así “una sensación de familia que normalmente no tenemos y a la que añoro porque todos estamos solos”, admite Munt, que añade: “Me han dado fraternidad, te hacen redescubrir cosas. Es romper una pequeña lanza a favor de la utopía de crecer como persona”.

Las grabaciones en La Granja del Paso comenzaron en el verano de 2013 y se prolongaron durante un año del que Sílvia Munt ha obtenido “muchísimo metraje”, por lo que “el montaje ha durado siete meses”. Una de las razones por las que ese proceso se prolongó tanto es que la cineasta fue bastante “cuidadosa” con el resultado final: “Quería que la película doliera pero no deseaba saturar. Hay más dolor del que se muestra”. Un daño que no cesa e pesar de los conocidos como “brotes verdes”, que, para Munt”, sólo se ven en “la macroeconomía y no en los trabajadores”. “En quienes forman la PAH no ha cambiado nada”, y por ello la directora tiene ganas de rodar una segunda parte de “La Granja del Paso” y seguir contando la verdad de aquellas historias que quedaron por el camino.