Historia

Echenoz describe la monstruosidad de la Gran Guerra en su novela «14»

La Razón
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«La vida debe continuar», dice Jean Echenoz. Y lo asevera cuando habla de su libro, «14», su nueva novela que arranca con dos jóvenes que creen, infelices, que la contienda apenas se prolongará unos meses. El escritor ha querido describir la sin suavizar ni edulcorar nada la «monstruosidad» de la Gran Guerra, entre 1914 y 1919, centrándose en los hechos cotidianos y las experiencias de cuatro jóvenes soldados, hundidos en las trincheras de barro del frente.

Aclamado por la crítica, en este corto relato, que Anagrama publica en castellano y Raig Verd en catalán, el autor francés descubre de la mano de estos protagonistas los horrores del conflicto bélico, desde el vacío existencial, hasta el hambre, las mutilaciones o la muerte, en su particular e impresionista estilo, informa Efe. Así explicó que la obra parte del diario que escribió como soldado el tío abuelo de su pareja y que cayó en sus manos hace unos años por casualidad, sin que tuviera presente en ningún momento que en 2014 se cumplían los cien años del inicio de la Primera Guerra Mundial. Se trataba de un texto «púdico y discreto, posiblemente censurado, en el que se hablaba más del tiempo que de las batallas», pero que a Echenoz le llevó a transcribirlo y a adentrarse en otros libros relacionados con ese período.

Campo de batalla

Además, aclaró, aunque haga uso de algunos de los apuntes de ese diario, ha inventado mucho porque se trata de una ficción, aunque toque a la realidad de hace un siglo. Ha reconocido que las personas de su generación –tiene 66 años– cuando eran jóvenes veían la Guerra del 14 como «una historia de viejos y de batallitas». Sin embargo, ahora tiene claro que aquel hecho marcó el nacimiento del siglo XX, a la vez que implicó a toda la sociedad y supuso la aplicación de nuevas técnicas en el campo de batalla, como el uso de aviones. «Ahora, aseguró, nos damos cuenta del carácter monstruoso que tuvo aquella época». Con su relato, que no llega al centenar de páginas, ha querido mostrar todo ese horror, deteniéndose en pequeños detalles y no escondiendo que la novela no es «nada épica. Tenía ganas de hablar de la cotidianeidad de este fenómeno monstruoso y atroz como fue éste».