El hombre entre líneas

José Manuel Lara Bosch convirtió la cultura en una meta de sus empresas y a ella dedicó toda su vida, ayudando a instituciones y a escritores

La vida de José Manuel Lara Bosch estuvo ligada a su trayectoria como editor al frente del Grupo Planeta y del Premio Planeta. En la imagen, un mosaico con imágenes de diferentes ganadores del galardón y otros momentos de la ceremonia, una gala que convirtió en toda una tradición anual

La leyenda del individuo emigrante que, desde la humildad, pero con inteligencia y tesón, consigue llegar a lo más alto en lo que se propone, se ajusta a la trayectoria del creador de Planeta, José Manuel Lara Hernández, que de no saber nada de la realización, distribución y venta de libros pasó a crear el mayor grupo editorial de la historia de España. En este seno profesional creció José Manuel Lara Bosch, que proseguiría de forma meteórica el aspecto visionario de su padre, que había propulsado la remuneración económica al escritor o la publicidad de las obras a gran escala. Así, tras un inicio en el mundo editorial en 1963 en la librería Larousse de París, que marcaría posteriormente muchos de sus gustos y preferencias, Lara Bosch se vincularía plenamente al Grupo Planeta a finales de la década.

El instinto de encontrar respuestas comerciales a las apetencias lectoras del público en pos de perfilar los diferentes sectores del grupo y los que se iban incorporando –como la compra de Seix Barral en 1982, o Tusquets, por mencionar otra editorial de gran prestigio de incorporación reciente– fue la seña de identidad de un hombre inquieto y emprendedor, que tuvo entre sus autores habituales a escritores como Gonzalo Torrente Ballester, Mercedes Salisachs y Francisco Umbral, fieles a Lara padre, y que estimuló la presencia de nuevas voces, tan representativas como Juan Marsé, que después ganaría el Premio Cervantes, o Manuel Vázquez Montalbán, quien se convirtió en una referencia imprescindible de la literatura negra internacional, y quien, por cierto, con motivo del cincuentenario del premio Planeta a finales de 2001, decía en una entrevista de Lara padre unas palabas que hoy también definen perfectamente a Lara hijo: «Ha sido un editor casi canónico. Representa lo mejor que tiene el capitalismo, que es cuando te encuentras a alguien con auténtica capacidad de iniciativa y que sabe desarrollarla».

Las tareas de calibre comercial y popular, como la que comandó en Planeta-DeAgostini, se fueron apartando para ser más de tinte empresarial; pero eso no impidió que Lara Bosch olvidara abrir el espectro del grupo con más sellos de calidad contrastada en el mundo del pensamiento (Paidós) o lengua catalana (Grup 62), ni olvidara el romanticismo de sus inicios parisienses; así, compraría el grupo francés Editis, que engloba cuarenta sellos en torno a la literatura y la educación, en 2008. El escritor Sergio Vila-Sanjuán, en «Pasando página. Autores y editores en la España democrática» (Destino, 2003), explica cómo «Planeta explotó como nadie esta (...) búsqueda de claves de la nueva situación para un público masivo». A buen seguro, José Manuel Lara Bosch ejemplificó y llevó a la cumbre hasta sus últimos días tamaña ambición.