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El imparable ascenso de las cassettes

Qué fácil resulta abrir Spotify y escuchar cualquier canción, sea de Janis Joplin, de Queen o de la también revolucionaria Rosalía. Los «smartphone» nos han facilitado tanto la vida que ya parece que no les queda nada en el tintero. Salvo una cosa: la nostalgia de los coleccionistas. ¿Acaso es lo mismo para un fan escuchar la discografía de The Beatles por internet que en un vinilo? Es complicado acabar con estas costumbres. Ese, para muchos, ritual de sentir el roce de la púa con el disco tras haber limpiado cuidadosamente los surcos en forma de espiral donde tantas canciones se han grabado. Y lo mismo ocurre con los cassettes, que, por cierto, vuelven a ser el objeto de moda. Para los hipsters y adictos a lo «vintage» ya no es suficiente solo con vestir pantalones vaqueros Levi’s y con tener toda una estantería llena de vinilos, sino que también han decidido recordar aquellos objetos hechos de cinta magnética que arrasaron en los años 70 y 80. Para qué queremos Youtube, teniendo un bolígrafo BIC dispuesto a desenrollar la cinta de un cassette. Para qué los auriculares inalámbricos, teniendo a disposición un manejable Walkman del que presumir por la calle y donde escuchar sus canciones preferidas. Jaque mate, Steve Jobs. El formato de los cassettes parecía haberse extinguido, salvo por algún bar de carretera que aún mantiene la vitrina repleta de estos objetos llenos de polvo y deseosos por ser comprados por algún viajero atrevido. Sin embargo, se han salvado del completo olvido y han vuelto a salir a la luz con fuerza. Según cifras recogidas por la Official Charts Company, solo en 2018 las ventas de este formato aumentaron un 125% en Reino Unido y un 219% en Estados Unidos. Los grupos que contribuyeron a este aumento fueron, entre otros, The 1975, con su álbum «A brief inquiry into online relationships» –se vendieron 7.147 cassettes–, y Kilie Minogue, que vendió 6.262 copias de «Golden». No es una cuestión de competitividad con las aplicaciones digitales, sino que la emergente resurrección de los radio cassettes es, simplemente, el nuevo objetivo de los coleccionistas. Estos «modernos» sustituyen la inmediatez por el carácter tan seductor que resulta el tintineo y traqueteo de los cassettes. Si bien las modas evolucionan y estos objetos pueden volver a ser cosa del pasado, siempre quedarán los amantes de la cultura ochentera y «underground». Si es un nostálgico o simplemente se resiste a caer en las imposiciones de la tecnología corra, póngase sus zapatillas Converse y grabe en su cassette virgen las canciones número 1 de los 40.

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