Expresividad fuera de estilo

La Razón
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Ciclo de lied. Mezzosoprano: Joyce DiDonato. Piano: Craig Terry. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 30-V- 2016.

Escribía el crítico González Mira en sus recomendaciones semanales que el ciclo de lied es una joya. Tiene razón, como la tiene también al calificar de «huracán expresivo» a Joyce DiDonato (Kansas, 1969), porque es justo lo que es: un animal escénico. Así lo hizo al empezar con una pieza que no figuraba en el programa, «De España vengo» de «El niño judío», de Pablo Luna. No se cómo sentó lo mismo en Barcelona, pero en Madrid encandiló al público. Se lo ganó en tres minutos y, a partir de ahí, dio igual cuanto hiciera en un recital con un programa tan absurdo como el reciente de Renée Fleming. Ella lo justificó en su primera de las varias y largas peroratas. Era una mera excusa para cantar lo que le apetecía.

La voz de DiDonato presenta trazos irregulares, pues no acaba de ser mezzo ni tampoco soprano. Se la ve más cómoda por arriba que por abajo, pero no siempre. El registro grave no posee la solidez de otras mezzos como quedó patente en unas «Tonadillas» de Granados que, graves aparte, nos hicieron añorar a muchos el encanto simpar que imprimía en ellas la gran Berganza. Hay que valorar su predisposición, pero no es fácil llegar a entrar en todos los estilos sin dominar los idiomas. Hubo expresividad y mucha, demasiada, en las tres canciones de «Sheherazade» de Ravel, hasta el punto de eliminar sus perfumes. Lo mejor, por el carácter intimista que imprimió, fue «Lascia ch’io pianga» de «Rinaldo». Dado que le acompañaba el pianista y arreglista Craig Terry sufrimos unas adaptaciones medio jazzísticas a canciones de Giordani y Pergolessi, y, eso sí, entonó una soberbia pieza de Irving Berlin. Tras un personal «Morgen» de Strauss cerró entre clamores con «Over the Rainbow». Un gran triunfo, más por el gran poder de comunicación que por su calidad intrínseca.