Fiebre del miércoles noche

El Primavera Sound arranca con una jornada en la que Belle & Sebastian, Spiritualized y María Arnal & Marcel Bagés hicieron que el público lo diera todo.

Starcrawler convocó todas las miradas de la tarde con su rock con tintes glam de los 70, puro retro vibe para dejarse llevar y volver a creer que los Rolling Stones son jóvenes macarras
Starcrawler convocó todas las miradas de la tarde con su rock con tintes glam de los 70, puro retro vibe para dejarse llevar y volver a creer que los Rolling Stones son jóvenes macarras

El Primavera Sound arranca con una jornada en la que Belle & Sebastian, Spiritualized y María Arnal & Marcel Bagés hicieron que el público lo diera todo.

Vaya si la gente era feliz ayer con la jornada de puertas abiertas del Primavera Sound. Ese miércoles que servía de aperitivo al arranque oficial del festival se ha convertido en un día en sí mismo, con tres escenarios, incluso cuatro, y la sensación de que aquí no faltaba nadie. Desde primera hora de la tarde ya había carreras de arriba a abajo de gente de aspecto tan feliz que parecía un anuncio de refreesco realizado con cámara oculta, sacándole toda su «alegría de vivir». No faltaba nadie, el alemán vikingo con un gong en la oreja, el francés guapo guapo y moreno moreno con esa confianza en sí mismo que le hace decir todo dos veces y el inglés rojo de pecas. Después estaba el público local. Es la magia de los grandes festivales, que todos tienen algo que hacer. Ni la alcaldesa Ada Colau quiso perderse esta gran celebración bien acompañada de su hija.

Había muchos niños que disfrutaron de ese aire de gran fiesta mayor que resultó la tarde, con Javiera Mena bailando, bailando al ritmo, «Al ritmo de la noche». Su concierto fue toda una reivindicación del aerobic y el zumba, con tres bailarinas dándolo todo para que el público alcanzase su plenitud cardiovascular. La artista chilena llevó su electro pop al centro mismo del, como decirlo, espíritu del sábado noche, e hizo que su muchísimo público se lo pasase de maravilla. Su reivindicación del «no te tomes muy en serio y disfruta» consiguió eso, hacer disfrutar. Antes, en el Auditori, María Arnal y Marcel Bagés daban una lección de intensidad lírica con el directo de su primer disco, «46 cerebros y un corazón». Su rescate de la música tradicional española y su sublimación a través de atmósferas electrónicas maravilló. La voz de Arnal es de esas que se te cuela dentro y empieza a accionar tus músculos. Su ímpetu fue tal que llegó a hacer cantar a una tímida audiencia, lo que tiene mérito.

El Auditori fue el gran protagonista de la jornada con el plato fuerte de poder ver a Spiritualized, reyes del rock especial, con orquesta y coro. La expectación era tanta que los japoneses ya hacían cola para entrar a las 17.30 horas. Y es que el rock espacial, con orquesta, tiene el efecto de la gravedad cero, descoloca y rejuvenece.

Al mismo tiempo, Yung Beef volvía al mundo del revés con su lección magistral de que el trap es tantas cosas como a él le dé la gana. «Os quiero todos más locos», gritaba subido a una jaula donde su Dj le daba todos los beats que pedía. «Venga, dile a los de seguridad que dejen entrar a más gente» gritaba mientras sus fans coreaban todas sus canciones. Hasta se tiró al público desde tres metros, invitando luego a Bad Gyrl.

Y aquí ya se hizo de noche, con Wolf Parade volviendo todo a la normalidad y Belle & Sebastian cerrando una jornada loca, loca, loca y feliz. La nueva edición ha iniciado su andadura.