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James Elroy: «Hay que romper con las influencias, ¡a la mierda Chandler!»

El célebre autor de «La Dalia Negra» o «Mis rincones oscuros» es el principal invitado de BCNegra, donde ayer fue galardonado con el Premio Pepe Carvalho.

El célebre autor de «La Dalia Negra» o «Mis rincones oscuros» es el principal invitado de BCNegra, donde ayer fue galardonado con el Premio Pepe Carvalho.

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El periodista debe ser objetivo y tratar de que no se note su fascinación por aquel a quien entrevista. Sin embargo, eso es difícil al hablar de James Ellroy, uno de los más grandes autores de género negro. El escritor, de quien se reedita estos días una de sus obras maestras, «Mis rincones oscuros» (Literatura Random House), está en Barcelona para participar en BCNegra y ladrar a lectores impertinentes. Irónico, sincero y con camisa hawaiana, Ellroy habló y ladró esta semana con este diario.

–¿Se considera el mejor escritor de Estados Unidos?

–¿El mejor? ¿En Estados Unidos? Probablemente nadie dirá eso porque me encasillan en novela negra, pero creo físicamente soy más que eso. Fíjese en la dimensión de mis libros, en las historias que cuento, en la base social que tienen. ¡Qué mas da lo que piense la gente! Lo más importante es lo duro que trabajo. Si tengo que estar atento a los críticos, a lo que dice la izquierda... Bah, ¡que se jodan! Escribo para mí, para Dios, para los pocos amigos que tengo, para Helen Knode, mi ex mujer y novia... Estoy muy contento de estar aquí y también lo estaré mañana cuando vuelva a mi casa en Denver (Colorado).

–Se acaba de reeditar «Mis rincones oscuros», uno de sus pocos libros de no ficción, donde aborda el asesinato de su madre, un caso sin resolver. ¿La realidad puede superar a la ficción?

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–No supera a la ficción. Este libro no es tan bueno como mis novelas. Ante todo soy novelista y este es un libro que escribí hace más de veinte años por lo que es un tema viejo y manido. Claro, estoy contento que Penguin Random House lo haya vuelto a publicar. De hecho, reinvestigué sin éxito el asesinato de mi madre en 1958, pero esto no es tan importante como mis novelas.

–¿Escribir «Mis rincones oscuros» fue una catarsis?

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–Se trata de una reunificación con el recuerdo que tengo de mi madre. No tardé en darme cuenta de que con la investigación que inicié con Bill Stoner no se resolvería el caso. La chispa debía ser el viaje hacia la reconciliación con mi madre y pasar de la negación a la aceptación y al amor. Por eso es un libro muy emotivo, pero no creo que tenga el arte completo que tiene una novela. Yo, ante todo, soy un escritor de novelas, así que «Mis rincones oscuros» nunca tendrá la profundidad del resto de mis novelas. Es un libro sobre la violencia misógena, sobre la relación de los hombres con las mujeres y las mujeres con los hombres.

–El de su madre es un caso no resuelto, como el de la Dalia Negra, a quien le dedicó una novela. ¿Alguna vez tendremos la resolución a estos misterios?

–No, y no hay manera de resolverlo. Mi madre está muerta. Se acabó. Finito. ¿La Dalia Negra? ¡Finito! Ya no he vuelto a pensar en ello. ¡Grrrrrrrrr!

–Ha venido para recoger el Premio Pepe Carvalho del BCNegra, el festival dedicado al género. Me gustaría conocer cuáles fueron sus primeras lecturas negras. En alguna ocasión ha citado a Mickey Spillane y su Mike Hammer.

–Lo he leído, pero solamente un par de novelas: «One Lonely Night» y «Kiss Me, Deadly». Me encanta que se dedique a matar comunistas en esas novelas, pero por lo demás son bastante idiotas. Tenía entre once y doce años cuando las leí, por lo que no creo que hayan tenido ninguna influencia en mí. Lo importante no son las influencias sino romper con todo eso. ¿Chandler? ¡Una mierda! ¿Hammett? ¡Otra mierda! ¿Ross Macdonald? ¡Igual! ¡Fuera!

–¿Lee a algún autor actual?

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–No, no me interesa nadie. Ni los conozco, ni me importan. Sí releo libros que leía hace muchos años, además de biografías, ensayos de historia militar y crímenes.

–¿Qué está escribiendo? Cuando presentó «Perfidia», su último trabajo, incluso habló de la posibilidad de escribir una oda dedica a William H. Parker, el jefe de la Policía de Los Ángeles.

–William Parker es un héroe, uno de los grandes policías estadounidenses de todos los tiempos. En este segundo libro reaparece porque estoy encantado de volver a tener conmigo a un gran jefe de policía. La acción empieza en la Nochevieja de 1941 a 1942 y va hasta la primavera de 1942. La mitad de la historia pasa en Los Ángeles y la otra mitad en la frontera con México, en la Baja California. Hay elementos de la Segunda Guerra Mundial, la lucha en México con Plutarco Callas, el fascista Salvador Abascal.... Toda una serie de intrigas que me llevarán a viajar hasta México, tal vez a Tijuana. Quiero recrear y vivir la historia. No me interesa nada de 2018 o 2017. Quiero vivir la vida de los años 40 a los 60. Eso es lo que me interesa. Quiero volver al pasado, tal como la percibí cuando era niño. No me interesa el mundo de hoy sino vivir en la II Guerra Mundial, en los grandes conflictos que han marcado la historia. Siempre he tenido un furioso deseo de contar historias. Eso es lo que supe que quería hacer y es lo que estoy haciendo ahora.