Katharina Wagner, la mujer más fuerte de «la verde colina»

La directora alemana, que en otoño dirigirá en solitario el Festival de Bayreuth, logra el aplauso unánime en el estreno de «Trsitá e Isolda».

Katharina Wagner apenas se ha dejado ver últimamente
Katharina Wagner apenas se ha dejado ver últimamente

La directora alemana, que en otoño dirigirá en solitario el Festival de Bayreuth, logra el aplauso unánime en el estreno de «Trsitá e Isolda».

El festival de ópera de Bayreuth (Baviera), un certamen dedicado por entero a la obra de Richard Wagner, levantó el telón de su 104ª edición con una aplaudida representación de «Tristán e Isolda» dirigida por la biznieta del compositor, Katharina Wagner. El exigente público wagneriano llevaba semanas pre-guntándose cómo se desenvolvería la heredera en su puesta en escena de la ópera, y acabó siendo alabada por la crítica y los asistentes. Katharina Wagner, que será la única directora del certamen a partir de otoño, es una de las figuras actuales con más peso del panorama musical. Este festival, que se celebra desde 1876 en el teatro construido por el mismo Wagner sobre la «verde colina», es el punto de encuentro de los amantes de la ópera wagneriana y reúne en cada edición a importantes personalidades de las altas esferas, con la canciller Angela Merkel a la cabeza. Merkel, que acudió a la apertura el pasado sábado acompañada de su marido y sufrió una aparatosa caída al quebrarse una de las sillas, es una incondicional del certamen bávaro, siguiendo la estela de anteriores cancilleres y presidentes germanos. La canciller declaró, al final del acto, que le había gustado mucho la puesta en escena del estreno y aseguró a la Prensa que había sido una «gran velada».

El linaje Wagner

Katharina Wagner, «la mujer fuerte de la verde colina», como ya se la apoda, jugó bien sus cartas y no se dejó asustar por la presión de los pronósticos, como ella misma había asegurado en una entrevista reciente. Sin embargo, no acudió a la presentación previa ni se dejó ver tras el acto, después de saludar al público. Tras conocerse el cese en el cargo de su hermanastra, Eva Wagner-Pasquier, la cual desde 2008 codirige con ella el certamen bávaro, el control del festival recae enteramente sobre Katharina, cuyo contrato se extiende hasta 2020. De esta forma, la heredera de 37 años tiene en sus manos el peso de la dirección de Bayreuth, la mayor referencia operística alemana. Las razones de la retirada de Eva Wagner-Pasquier aún no están muy claras y se ha hablado en ocasiones de un estudiado «complot» contra ella desde el fallecimiento del padre de ambas, Wolfang Wagner. El festival ha estado siempre dirigido por un descendiente del célebre compositor alemán.

El éxito en la puesta en escena de la pesimista ópera «Tristán e Isolda» es definida por la Prensa como la mejor carta de presentación de Katharina para su nuevo reto en solitario y una «prueba de madurez», según publica el diario germano «Süddeutsche Zeitung».

«Tristán e Isolda», ópera dramática sobre el amor y la muerte que celebraba este año su 150º aniversario, salió a escena, arriesgó y ganó. No lo tenía sencillo, pues aún muchos amantes de Wagner recordaban la versión de Heiner Muller (1993), que consiguió una de las puestas en escena más bellas que se recuerdan sobre la verde colina. Katharina, por su parte, apostó por un impacto visual geométrico y un mayor protagonismo de la música. Dominaron las figuras triangulares, el ambiente minimalista, las sombras, el gran uso de los grises y los espacios muy abiertos. Fue la manera escogida para contar la historia de amor dramático a través de la figura de una Isolda que se va destruyendo emocionalmente poco a poco. Una protagonista femenina representada tardíamente por la soprano alemana Evelyn Herlitzius, que tuvo que enfrentarse al enorme reto sólo cuatro semanas antes del estreno, al conocerse la inesperada renuncia de Anja Kampe.

El tremendo éxito en el estreno de «Tristán e Isolda» es la gran reválida de Katharina Wagner tras su criticado «Los maestros cantores de Nüremberg», su primera producción en el festival, de 2007, que provocó grandes críticas negativas y con la que escandalizó al tradicionalista público de Bayreuth. La parte musical de «Tristán e Isolda» también contó con felicitaciones, aunque el nombramiento como nuevo jefe de orquesta del alemán Christian Thielemann fue altamente cuestionado. Con esta designación, se abrían especulaciones que apuntaban a una rivalidad entre Kirill Petrenko y Christian Thielemann, más aún tras ser elegido el ruso como cabeza de la Filarmónica de Berlín, un cargo codiciado por Thielemann. El germano fue nombrado responsable musical del festival, algo que no se supo hasta hace unas semanas. Los rumores apuntan a que el repentino abandono de Anja Kampe, la cantante que iba a encarnar la figura de Isolda, se debió a cierta vinculación sentimental con Petrenko y a desacuerdos en los ensayos con el propio Thielemann. Ambos, la directora Katherina Wagner, líder absoluta del festival, y su responsable musical, el director más reconocido del momento en el universo wagneriano, forman juntos el gran binomio de Bayreuth.