Cultura

La novela negra despide a Paco Camarasa, su gran anfitrión

Escondida en la Barceloneta existía una librería que consiguió algo que hasta entonces parecía imposible, dar luz y visibilidad al negro, al género negro. El responsable de este milagro fue el librero Paco Camarasa, que ayer fallecía a los 68 años tras una larga batalla con la enfermedad. La noticia cayó como un jarro de agua fría dentro del sector del libro, donde Camarasa era una figura reverenciada por su pasión y defensa del placer de la lectura. «He podido dejar de fumar, pero nunca dejar de leer, es la droga más adictica», señalaba el pasado año tras recibir la Medalla de Oro al Mérito Cultural por parte del Ayuntamiento de Barcelona, ciudad que le debía mucho y en la que inició y dirigió el festival BCNegra.

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En 2002 nacía Negra y Criminal, la librería que se convertiría en refugio de los amantes del estilo y en el foco de atracción de sus grandes autores. Fundada junto a Montse Clavé, allí podías encontrar el mayor fondo editorial de un género cuyos grandes títulos estaban por aquel entonces descatalogados de las librerías tradicionales. Si querías leer las obras maestras de Jim Thompson, más allá de «1280 almas», tenías que pasar por Negra y Criminal. Esto convirtió a la librería en un dispensador de tesoros y la relación de Camarasa con sus clientes en algo muy cercano y vivencial.

Buenos libreros

La paradoja fue que su éxito fue responsable de su cierre. El género negro empezó a crecer, a ser respetado por todos los sectores, y las editoriales volvieron a recuperar sus fondos de grandes clásicos, así que ya no era necesario desplazarse a la Barceloneta para poder leer a los grandes nombres del género. Después de 13 años de incansable trabajo, la librería se veía obligada a cerrar en 2015, devastada por los tiempos de crisis, pero su legado ya era demasiado profundo para encerrarlo en solo cuatro paredes. «Hemos hecho lo que tocaba hacer, es decir, hacer de buenos libreros, con buenos libros. Nos han fallado los consumidores, pero no podemos luchar contra la comodidad y la falta de curiosidad de la gente», decía cuando oficializó el cierre de Negra y Criminal.

Camarasa nació en Valencia el 19 de julio de 1950, donde ya abrió una librería y desarrolló su defensa y divulgación del género negro. Barcelona fue su gran ciudad de proyección, a la que solía definir como «creativa, vanguardista y culturalmente desbordante». Todo ello, en su medida, también, gracias a él.

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Su vinculación con la Ciudad Condal se convirtió en prácticamente romántica cuando fue el motor de la creación del Festival BCNegra, el primero que Barcelona dedicaba al género. Durante doce años dirigió con personalidad una gran fiesta de las letras que, en una semana, convertía las calles en el mejor decorado de la gran literatura criminal. En 2017 se veía obligado a ceder la dirección al escritor Carlos Zanón después de doce intensos años de duro trabajo.

En 2016, con su idea de dejar por escrito todo lo que había vivido y aprendido con el género negro, escribía «Sangre en los estantes», un fenomenal atlas divulgativo en el que dejó pistas de lo bueno y mejor del género desde todos sus puntos de vista. La capilla ardiente por Camarasa se abrirá mañana y su funeral se oficiará el miércoles en el tanatorio de Les Corts.

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