Al mejor estilo de Cortázar

Desde la publicación de «Los ejércitos» (Premio Tusquets de Novela 2007) hasta sus últimos libros, como «La carroza de Bolívar», «Toño Ciruelo» o «Plegaria por un Papa envenenado», el colombiano Evelio Rosero destaca dentro de la literatura hispanoamericana como uno de los mejores relevos tras la larga sombra de Gabriel García Márquez. No es el único, claro. Hay otros también, pero en él se nota que bebe abiertamente (en especial, en sus novelas) de los autores del «boom», como su compatriota Gabo, aunque, en el caso de los cuentos, de Julio Cortázar. El linaje con el autor de «Rayuela» ahí, en la distancia corta, como lo prueban la publicación de estos «Cuentos completos», es más que evidente. Divididos en cuatro secciones: «Desnudas», «Bogotanos», «Figuraciones» y «Cuentos cortos», los textos de Rosero se adentran en una realidad cotidiana que, de pronto, parece volverse sombría, como si entrara en una zona de misterio regida por lo inconsciente, por lo siniestro, por personajes que pueden resultar tan estrafalarios como reales, pues en la imaginación de Rosero todo está permitido: una ciega que le corta el pelo a un niño sentado en su falda, una mujer que en realidad es una pájara y un gato que habla dos idiomas: el de los mininos y el de las aves. Todo un bestiario que, al mejor estilo de Cortázar, abre el escenario a una realidad inédita y desconocida.

Campo de violencia

En los cuentos de Rosero, de todos modos, si bien transitan por imaginaciones desmedidas, el paisaje, el entorno que rodea las historias, es un paisaje cercano: la vida social de Colombia, el ambiente urbano, un campo de violencia y abandono, de crueldad. Su propuesta, aun así, no es hacer una denuncia social. El autor se acerca a esa realidad pero desde una mirada diferente: una mirada desencantada que, en ocasiones, se traslada a los cuentos y la impregnan de una intensa poesía.

Aquí están, por ejemplo, preocupaciones y temas como el paso del tiempo, el amor, la muerte, como en el cuento «24 viejos», que posee una densidad prodigiosa. Pero también el delirio, la realidad distorsionada, tenebrosa, que en algunos tramos lo asemejan a Kafka. Los mejores cuentos, en todo caso, son aquellos en los que adopta la voz de un narrador y conduce el relato desde una primera persona que, más que escribir, contara lo que ve, lo que imagina, como ocurre en algunos de Juan Rulfo. Los cuentos, en ese sentido, además de la cadencia de la prosa de Rosero, están guiados por imágenes potentes y constantes, como si no fueran pensados desde un argumento, sino desde una voz que puede venir del sueño o de la pesadilla.

Sobre el autor

Evelio Rosero nació en Bogotá en 1958. Ha sido traducido a doce idiomas y entre sus obras publicadas destaca «La carroza de Bolívar», que fue recibida como su libro más ambicioso

Ideal para...

leer a un escritor con una obra muy viva

Un defecto

No los hay, es una edición impecable

Una virtud

El tono, el ritmo, y la cadencia de la prosa de Rosero

Puntuación

9