El asesinato es solo un pretexto

El autor recupera un crimen de 1975 para retratar la violencia de clase y de género

¿Son demasiadas 1.300 páginas? Para una novela diría que sí en la mayor parte de las ocasiones, pero si es un intento por comprender el mundo, y hallar la manera de permanecer en él, entonces resultan pocas. Albinati eligió un núcleo, un agujero negro en torno al que razonar puesto que ejerce una irresistible fuerza centrípeta para el lector y para el autor. A partir de ahí, de esa piedra lanzada al estanque, nace este grupo de narraciones que forman círculos concéntricos cada vez más amplios, plagados de historias, temas, reflexiones y conexiones, como lo hiciera Bolaño con su inmensa «2666» o Knausgård en «Mi lucha».

La densa concentración de masa que genera el campo gravitatorio de este libro es el crimen del Circeo donde, en 1975, Angelo Izzo, Andrea Ghira (en la novela «il Legionario») y Gianni Guido («Sometido») secuestraron y torturaron a Rosaria López y Donatella Colasanti durante un día y una noche. Aquel suceso no fue solo «un escándalo» o un «producto de los tiempos»: también fue la brutal revelación de cómo la violencia de clase podría estar vinculada a la de género.

Un ideal de hombre fuerte

Ese fue el pretexto en tanto que Albinati fue compañero de escuela de los asesinos en el Instituto San Leone Magno –la escuela católica del título regentada por sacerdotes maristas para niños ricos–, al tiempo que en las noticias reaparece Izzo, cuando en 2004 fue responsable del asesinato de Maria Carmela Maiorano y su hija. Un «signo», un pretexto, aunque la masacre aparezca por primera vez en la página cuatrocientos y mucho, y solo después de haber conocido a una tipología de preadolescentes educados en los setenta que sueñan con cuerpos de mujeres en el umbral de la pubertad pero están sujetos a una educación feroz en virilidad –un ideal de hombre fuerte, sano, inteligente, heroico, dominador, «el vero uomo»– que es, por encima de todo, un pasaporte hacia la homosocialidad.

No olvida retratarnos las diferencias de clases o de morales que atravesaban las concepciones de familia: conservadoras y liberales... o ambas a un tiempo, como la del propio autor dependiendo de las circunstancias. Pero, por encima de todo, sobrevuela la violencia como elemento distintivo de nuestra raza y marca tres conflictos que atraviesan la Historia: el de pobres-ricos que conduce a las guerras, el fanatismo y el relativo a hombres-mujeres, un problema permanente y repetitivo en el tiempo... Pero los grandes odiadores, aunque necesiten un adversario, se odian primero a sí mismos.

Una novela que intenta llegar a un acuerdo con los hechos, las ideologías de una generación que creció entre la crisis de los valores burgueses y la explosión de la violencia política. En parte Bildungsroman con todas las escenas típicas del género (conflicto con los padres, descubrimiento del sexo, amistades, traiciones y confusiones...) y en su otra mitad memoria escrita como un diario o, mejor, un «monologario». Una lectura desafiante que nos habla de un mundo y una existencia alternando historia y razonamiento.

Sobre el autor

Escritor, periodista, traductor, profesor y director residente en Roma, donde nació en 1956

Ideal para...

comprender el concepto del mal en un contexto determinado y en una sociedad en plena lucha social

Un defecto

En ocasiones no sabe si es una novela o una obra de no ficción, algo de lo que el autor es consciente

Una virtud

Es la crónica deliberadamente seca de una masacre fascista, violenta, misógina y patológica

Puntuación

9