La vida es una larga resaca

La narrativa de Javier Calvo (Barcelona, 1973) es inclasificable. Mixtificaciones esotéricas, juego de identidades, interacción entre lo histórico y lo legendario, coqueteos con la estética pop, incursiones en la ciencia-ficción y la ambientación en una Barcelona entre mágica y oculta son algunos de sus más representativos referentes. Situarlo en la órbita literaria de Francisco Casavella, Agustín Fernández Mallo, Eloy Fernández Porta o Juan Francisco Ferré puede orientar sobre la idiosincrasia de una escritura original y transgresora. Novelas como «Mundo maravilloso» (2008), «Corona de flores» (2010) y «El jardín colgante» (2012) avalan una trayectoria de acreditada independencia expresiva, cercana a un estilo rupturista. En esta misma línea publica ahora «Piel de plata», una historia de educaciones sentimentales, procesos iniciáticos y descubrimientos adolescentes centrada en Pol, un muchacho que, moviéndose entre barrios barceloneses, confronta sus copiosas lecturas de género fantástico con una realidad ambiental entre áspera y desconcertante. Este «héroe trágico de una saga de desatención parental, distracción pedagógica y desatino genético» conocerá a una misteriosa joven, Bronwyn, así llamada porque su padre es un entusiasta del poeta surrealista Cirlot; vida y literatura interaccionando en un eficaz ejercicio narrativo.

Rebeldía adolescente

El narrador-protagonista, entregado seguidor de autores como Asimov o Lovecraft, se ha creado un ingenioso Dispositivo Defensivo de Lectura, un método de aislamiento y, a la vez, comprensión de la realidad. A los once años había descubierto los libros de un ignoto Cooper Crowe, donde aparecían extraños seres alienígenas; para Pol suponía una figuración simbólica de un mundo circundante que ya le empezaba a resultar ajeno. Un conjunto de curiosos personajes acompañan a nuestro héroe en su contestataria actitud vital, como su distante madre, su hermana Oli, desinhibida e indiferente; o el Dr. Buenaventura, con el que se parodian las ínfulas intelectualoides de una pretenciosa psiquiatría. La sombra del Holden Caufield de «El guardián entre el centeno» de Salinger, recorre esta novela, en hábil revisitación de la característica rebeldía adolescente. Hacia el final del relato este es el juvenil balance de esa etapa: «He vivido 20 años en este planeta y son suficientes para darme cuenta de que lo que te pasa a los catorce es lo más importante que te pasará nunca. El resto de la vida es una resaca cada vez más lenta y tediosa de ese momento». Una obra, en suma, de ágiles diálogos, buen ritmo narrativo y acertada mirada sobre el poder de la imaginación.

Sobre el autor

Es un narrador vinculado a un realismo heterodoxo, próximo a las mixtificaciones contraculturales y los referentes fantásticos

Ideal para...

adentrarse con cierto humor en el creativo impulso transgresor de la adolescencia

un defecto

A veces la acción resulta algo errática

Una virtud

El acertado tratamiento de la interacción entre vida y literatura

Puntuación

9