Libros

Las memorias tru(n)cadas de Michi

Impostura, farsa, parodia, autodestrucción, brillantez, tragedia... todo ello emanaba de quien a los 52 años tenía en el rostro el castigo de una edad apurada hasta el límite. Diletante, provocador, dipsomaníaco, dandy, autodestructivo, autor sin obra. Michi Panero murió sin saber que no era preciso escribir para ser escritor, aunque sí comprendió pronto que era necesario vivir –y beber– para contarlo. Es posible que tuviera un universo poético a la altura de sus hermanos y de su padre, pero nunca lo sabremos.

Javier Mendoza debuta como narrador al abordar los años que compartió con su padrastro –tras casarse con su madre, Sisita García-Durán– con una mezcla de ternura, humor, patetismo y distancia. El volumen es original: en una cara, «Funerales vikingos», que engloba nueve cuentos inéditos así como una selección de artículos y textos variados. El primer relato está fechado cuando Michi tenía 10 años, y el último, de 1971, cuando su hermano Leopoldo María fue ingresado por primera vez en un psiquiátrico. Como «bonus track» se incluye la «Carta a una desconocida», la zweigeiana misiva que Panero envió a Elba Martínez, una artista que fue a Astorga para elaborar un vídeo sobre él y soportó cinco días en su compañía hasta que salió huyendo. Murió al día siguiente.

En la «Cara B», y del revés, nos encontramos con «El desconcierto» –título que alude a «El desencanto», aquel lúgubre documental de Jaime Chávarri–. En esta mitad del volumen asistimos al hundimiento de Michi y al crecimiento de Mendoza, en el que desmitifica y humaniza a quien durante las primeras páginas parece un ser de otro mundo.

Atraen y repelen. Son excéntricos y cultos; tiernos y exasperantes; odiosos y vagos; epatantes y geniales. La lucha de aquellos años no consistía en derramar té sobre el mantel de una mamá a la que Gil de Biedma reconocía como aristocrática, sino en salir del barrizal de los suburbios. El libro es una delicia por parte del hijastro compilador y buen relator. En cuanto a los textos, son sólo un homenaje, en absoluto la obra que Michi Panero quiso hacer y nunca hizo.

Sobre el autor

Michi Panero (fallecido en 2002) es el hermano menor de la emblemática familia que protagonizó el documental «El desencanto». Javier Mendoza, su hijastro, es periodista y crítico.

ideal para...

comprender el exhibicionismo de una familia simpar, así como la lucidez del hijastro, la comprensión desde la ternura

Puntuación: 8