Literatura

Quiero morir en Estambul

No espere el lector, amante de las novelas policíacas del detective griego, una nueva aventura de Kostas Jaritos en la Grecia de las pateras y la ruta de los sirios camino de la Europa boyante. «La muerte de Ulises» es una recopilación de narraciones y cuentos breves de Petros Márkaris, la mayoría centrados en la nostalgia del su Estambul natal. Relatos de familias griegas que padecieron la xenofobia turca a lo largo del siglo XX y el ensueño de un viejo por morir en la patria de su infancia, la Ítaca añorada. De todos ellos, el cuento que mejor resume esta morriña de su infancia en Estambul es «Tres días». Un relato sobrio e inquietante sobre las vicisitudes trágicas de los comerciantes griegos en los 50 del pasado siglo, zarandeados por los acontecimientos de Chipre, cuyas consecuencias fueron la violencia y la oprobiosa destrucción de los comercios griegos del barrio de Pera.

La narración, algo más extensa que las demás, se inicia con el desconcertante misterio de la desaparición del abuelo del protagonista y la resolución del caso treinta años después de forma sorprendente. Rezuma, tanto en esos terribles «Tres días» como en el crepuscular «El viaje de Ulises», un contenido tono elegiaco que resume la mirada a su pasado familiar y la derrota emocional que forjó el carácter del autor. Ese mismo que empezó a tomar forma con su nacimiento en Turquía, en el seno de una familia cristiana de padre armenio y madre griega, primero, y, después, en el colegio San Jorge, de Estambul, y con sus estudios de Economía y Finanzas en Grecia y Alemania, donde se especializó en cultura alemana.

Terso y distanciado

Uno de los cuentos narra el caso protagonizado por el comisario Murat, entre emigrantes turcos en Alemania. Si en todos los cuentos de «La muerte de Ulises» se constata esa mirada sentimental, tamizada por su capacidad analítica para desmenuzar el pasado y devolverlo narrativamente terso y distanciado, al modo brechtiano, hay dos relatos de la Grecia actual, protagonizados por el inspector Jaritos, escritos por tanto en presente continuo, que tratan del mundo intelectual y artístico de la Atenas de Márkaris: «El asesino de un inmortal» y «Poemas y crímenes».

En el primero, narra Jaritos, con su natural desparpajo, el asesinato de un novelista de éxito que aspiraba a entrar en la Academia de la lengua (La afición de Jaritos es leer el diccionario). Se respira en el relato un tono de ajuste de cuentas intelectual que bien podría trasladarse a España. La profesión odia al novelista por su éxito intelectual, su mediocridad y sus contactos para medrar: «En Grecia todos nos conocemos –explica su oponente a la Academia– y nos damos empujones para conseguir algún puestecito».

El segundo, más personal, pues Márkaris fue coguionista de cinco películas de Theo Angelopoulos, utiliza el asesinato de un famoso director de cine, premiado en festivales internacionales, para indagar en los pufos de las subvenciones griegas al cine y las ayudas de Eurimages. Nada le puede ser más próximo y a la vez reconfortante que la sutil venganza literaria de un guionista contra el prepotente y sobrevalorado director, que baila sirtaki en un bar de moda en Atenas sin la gracia de Zorba. Un libro imprescindible para conocer la trastienda vital e intelectual del autor del inspector Kostas Jaritos.