Un «Robin Hood» local

El periodista y escritor Víctor Amela gana el XXXVI Premi Ramon Llull con la novela histórica y romántica «La filla del capità Groc»

Víctor Amela ayer en la sede del edificio Planeta tras conocerse el fallo del Premi Ramon Llull
Víctor Amela ayer en la sede del edificio Planeta tras conocerse el fallo del Premi Ramon Llull

El periodista y escritor Víctor Amela gana el XXXVI Premi Ramon Llull con la novela histórica y romántica «La filla del capità Groc»

Sir Walter Scott es el padre de la novela histórica, a la que tiñó con misterios, «La novia de Lammermoor» y aventuras, «Ivanhoe» y romance, «Waverley», mucho romance, «Peveril del Pico», mucho, mucho más romance, «Kenilsworth». Incluso utilizó sus historias, al menos en sus primeros libros, para glorificar su tierra, Escocia, y sus héroes «Rob Roy». Por eso, Scott es uno de los grandes románticos y un autor imprescindible de la primera mitad del siglo XVIII. El periodista y escritor Víctor Amela recupera ahora esa senda hoy poco transitada de novela histórica con tintes misteriosos, aventureros y románticos con «La filla del capità Groc» (Planeta), en la que también ha decidido recuperar la gloria de sus tierra y sus héroes. No es Escocia, no, son los Puertos de Morella, al norte de Castellón, más concretamente, el pequeño pueblo de Forcall. Y lo ha hecho tan bien que ayer recibió por ello el XXXVI Premi Ramon Llull.

Amela tenía ocho años cuando oyó hablar por primera vez de Tomàs Penarrocha, conocido como el Groc de Forcall por su larga cabellera y bigotes rubios. Formó parte de las tropas de Ramon Cabrera que sucumbieron al poder de los liberales españoles. Derrotado, regresó a sus tierras, pero lejos de rendirse, decidió que lucharía él solo en defensa de los valores carlinos. Durante tres años tuvo en jaque a las tropas del ejército español, lideradas por el mariscal general Juan de Vilallonga, al que la propia Isabel II había encargado que aniquilara al rebelde. Esos tres años lo convirtieron en un auténtico mito en la zona, cuyo eco hoy perdura. Sin embargo, lejos del Maestrazgo, pocos recuerdan su historia. Amela ha querido corregir la injusticia. «Yo paseaba con una niña muy guapa y uno de los críos del pueblo se acercó retador a nosotros y me dijo gallito que podía decir lo que quisiese, pero que yo no sabía quién era el Groc de Forcadell. En eso tenía razón y perdí muchos puntos con la chica. Desde entonces, no he dejado de oír sus historias, que han formado parte de mi educación sentimental», comentó ayer Amela tras recibir el galardón.

«La filla del capità Groc» arranca con la vuelta a casa de Penarrocha. Le esperan ansiosos su mujer e hija, Manuela, para quien su padre es el mayor héroe de la historia. Pronto descubrirá el capità Groc que su hija tiene razón, que su destino es ser un gran héroe, y empezarán sus mil peripecias por las montañas y los campos y masias de la zona. «Solía ayudar a los humildes “masovers” de la zona, que le consideraban un benefactor, y siempre le ayudaban a ocultarse cuando se veía asediado por el ejército español. En cierto sentido, es nuestro Robin Hood o nuestro Braveheart. En parte he escrito esta historia para recuperar y dar visibilidad a un héroe que me parece tan mítico como estos», dijo Amela.

La novela no se centra en las hazañas bélicas, sino en las aventuras románticas que subyacen de ellas. «Sobre todo es una novela romántica, una novela que ensalza el amor filial y el amor conyugal y el amor erótico, porque el Groc también tenía un amante, y sobre todo, el amor a una tierra y a unos ideales», afirmó el escritor.

El autor empezó a escribir la novela en castellano, pero en el segundo capítulo, cuando empezaron los diálgos de Penarrocha con su familia y amigos, algo le decía que eso no estaba bien, que era forzado, que las voces de los protagonistas le salían en catalán. Por ese motivo decidió, por primera vez, escribir en catalán. «Ha sido un reto en el que me he atrevido a añadir términos y frases hechas muy de la zona. No en vano Joan Coromines dijo que el catalán de esta zona era el más hermoso que había escuchado nunca», concluyó Amela, que dijo sentirse muy orgulloso de haber ganado «el premio más importante de las letras catalanas».