Los 29 eternos años de Blake Lively

Pareja de Ryan Reynolds e icono del estilo, protagoniza esta historia de una mujer condenada a no envejecer, y en la que la moda (verdadera pasión de la actriz) juega un papel fundamental.

Blake Lively, a la derecha, y Richard Hamon, a la izquierda, en una imagen de la película
Blake Lively, a la derecha, y Richard Hamon, a la izquierda, en una imagen de la película

Pareja de Ryan Reynolds e icono del estilo, protagoniza esta historia de una mujer condenada a no envejecer.

Blake Lively es un referente para la moda. Su estilo crea tendencia cada vez que aparece en una alfombra roja. Lionsgate y Lakeshore Entertainment, los estudios detrás de «El secreto de Adaline» que se unieron para financiar el filme de 30 millones de presupuesto, vieron en esta joven actriz el potencial para hacer de la película un éxito y una opción veraniega para los no amantes de los superhéroes. De momento no les ha ido mal, pues han recaudado 42 millones de dólares sólo en EE UU. «El secreto de Adaline» cuenta la historia de una mujer que vive eternamente en los 29 años tras un accidente de coche. Su secreto no debe ser revelado, pero las cosas se complican cuando se cruza en su camino un hombre que complica su tranquila trayectoria inmortal. Eternamente joven.

Ante ese argumento, según Danielle de Palma, vicepresidenta de marketing digital en Lionsgate, el sentido estético de la actriz a la hora de vestirse resultó determinante para el papel. «El filme es desde un punto de vista estétuico muy gratificante, ya que posee un estilo muy definido y, para eso, Lively era la candidata perfecta», explica. «Trabajamos con nueve estrellas de la moda de YouTube. Cada creador inspiró un ‘‘look’’ dentro de una iniciativa llamada ‘‘Fashion Journey Through Decades’’ (‘‘Viaje sobre la moda a través de varias décadas’’) con un tutorial explicando su visión no sólo de ropa sino también de maquillaje. Creamos una cuenta en Instagram para empezar a llegar a mujeres jóvenes interesadas en la moda», concluye De Palma. Todas esta estrategias de marketing han ayudado a la película a llegar a millones de espectadores con el pretexto de la moda.

Este ha sido un gran cebo para muchos de los espectadores y, en cambio, los críticos no han apoyado demasiado los encantos de Blake. Según el periódico inglés «The Independent» el filme está rodado con un gusto excepcional pero la historia de esta bibliotecaria de San Francisco que vive en la eternidad «limita con la absurdez más profunda». En caso de que el concepto sea demasiado complicado (toque de aderezo irónico), «hay una voz ‘‘en off’’ que explica todo para que nadie se pierda en la vorágine narrativa».

Para Blake, «El secreto de Adaline» es su primera película tras tres años de paro voluntario en el que tuvo a su hijo James, producto de su relación con el actor Ryan Reynolds. En un principio, la actriz no estaba convencida con la idea de participar en el proyecto, ya que la trama le recordaba demasiado a «El curioso caso de Benjamin Button», pero, tras leerlo, cambió de opinión. En el filme está acompañada del actor holandés Michel Huisman («Juego de tronos») y de los veteranos Harrison Ford y Ellen Burstyn. Para la veterana actriz, Lively es «una persona con un gusto exquisito algo bastante inusual, una verdadera artista».

Ser «demasiado guapa»

Toland Krieger, director del filme, ha reconocido que el gran problema que tiene Lively para afianzarse en el mundo interpretativo como una actriz es su bagaje y reputación como icono de la moda. «Hay una tendencia en desestimar a actrices que son demasiado guapas. Blake sabe que, para ella, su carrera interpretativa no va a ser un sprint sino más bien una maratón», explica.

La actriz se hizo famosa por la serie de televisión «Gossip Girl», donde daba vida a Serena Van Der Woodsen. Tras acabar el rodaje de la última temporada –la serie ha durado seis años en antena–, Lively ya no se encontraba a gusto en el papel de pija neoyorquina. «Llegó un momento en el que el contenido de la serie era lo de menos. Nos daban el guión cinco minutos antes de empezar a rodar», cuenta con disgusto. «Empiezas a formar parte de esta maquinaria, de un fenómeno cultural que te supera. Y ya no tenía ningún estímulo». Debido a este motivo creó su propia empresa llamada Preserve, dedicada principalmente a la moda. Es una suerte de tienda on-line donde Lively apuesta por el producto local y artesano. «Me considero una contadora de historias por mi profesión como actriz, e intento hacerlo de la mejor manera posible para conectar con la audiencia. Y por esa misma razón creé mi compañía: me reúno con chefs, artesanos y diseñadores porque mi último objetivo es compartir sus historias. Tengo más de 80.000 fotos que he ido tomando a lo largo de los últimos 12 años. Imágenes de viajes, restaurantes, tiendas... Preserve es una “start up” y, como todo, sabemos que lleva tiempo establecerse, pero el económico no es el principal objetivo», declara Lively. Parece que esta nueva iniciativa le consume mucha parte de su tiempo, y de hecho en una publicación americana declaraba que piensa «que soy mejor en esto que actuando. Siempre he tenido la impresión de que cuando actúo estoy falseando la realidad. Por supuesto que lo hago lo mejor que puedo, pero siempre me siento afortunada cuando me ofrecen otro papel. Sin embargo, en el momento en que cocino o me pongo a decorar siento que es algo que puedo controlar al cien por cien». La actriz quiere tener más hijos. Viene de una familia numerosa y su intención es ampliar la suya, aunque sus ocupaciones profesionales la mantienen en permanente tensión. Su próximo proyecto es de la mano del director Marc Foster donde dará vida a una mujer que recupera la visión tras años de ceguera.