Música

Los 90 tienen un precio: 334.000 dólares por el cárdigan de Kurt Cobain

Si hablamos de los 90, dudo que haya nada más definitorio que el cárdigan de Kurt Cobain, es el «zeitgeist» hecho prenda de esa década de transición y transitoria.

Kurt Cobain, en la famosa grabación de «Unplugged» seis meses antes de su muerte
Kurt Cobain, en la famosa grabación de «Unplugged» seis meses antes de su muerte

Si hablamos de los 90, dudo que haya nada más definitorio que el cárdigan de Kurt Cobain, es el «zeitgeist» hecho prenda de esa década de transición y transitoria.

Pocas cosas tan extremadamente sintéticas (y no hablamos de tejidos) como la moda. De un vistazo, es capaz de ofrecernos el espíritu de los tiempos. La belle époque, por ejemplo, se concentra toda ella en un sombrero canotier y un vestido delphos, como los 60 se han quedado a vivir en una minifalda de Mary Quant ciñendo el cuerpo filiforme de Twiggy.

Si hablamos de los 90, dudo que haya nada más definitorio que el cárdigan de Kurt Cobain, es el «zeitgeist» hecho prenda de esa década de transición y transitoria. Y lo más curioso de la rebequita que resume los 90 es que ni siquiera era de los 90. Se confeccionó a finales de los 60. La comercializaba entonces Manhattan Industries al precio de 16 dólares.

Kurt Cobain la adquirió en una tienda de segunda mano, en una época en la que, como en la actualidad, el «vintage» era un negocio boyante. Pero lo que hace de este suéter una pieza icónica es que Cobain, emblema de ese «normcore» de los 90, la vistió en el famoso «Unplugged» de Nirvana en 1994, solo seis meses antes de morir. Su música y su figura devinieron entonces en símbolos de la época y el cárdigan del cantante pasó a ser el icono más apropiado de ese estilo sin estilo de los chicos tristes y desaliñados del «grunge» y, por extensión, de toda la juventud noventera.

Por obra y arte de la nostalgia (quienes siguen de cerca la información de subastas saben hasta qué punto se ha disparado el negocio relacionado con objetos de artistas pop), esos 16 dólares que pagó Cobain, aproximadamente, se transformaron ayer en 334.000 en una subasta en el Hard Rock Café de Nueva York de la firma Julien’s Auction. La prenda verde oliva hoy millonaria quedó en manos de la niñera de Frances Bean, la hija de Cobain y Courtney Love.

Esta última se la entregó a Jackie Farry a la muerte del cantante. Con el tiempo acabó en una primera subasta, y la adquirió un rico coleccionista por 137.000 dólares. Ahora, ha duplicado su precio. El cárdigan tiene dos bolsillos, una mancha a la altura del izquierdo, un botón de menos y un pequeño agujero de cigarrillo, cosas todas que, evidentemente, lejos de restarle valor, lo dispara.

Hay quien habla ya de la prenda como el «Santo Grial» del «grunge» y el suéter más caro de la historia. Lo que está claro es que su nuevo dueño se lleva un buen pedazo de los 90 en unos metros de tela.