Los Premios Princesa de Asturias se renuevan

Los miembros del jurado, que fallarán el jueves el de las Artes, cambiarán un tercio de sus integrantes cada año y se podrán presentar aspirantes hasta tres días antes de cada deliberación.

La actriz Núria Espert fue galardonada en 2016 con el Princesa de Asturias de las Artes

El primero de los Jurados se reunirá en Oviedo mañana y el jueves para dilucidar quién va a ser el ganador en la categoría de las Artes de esta trigésimo séptima edición de los Premios Princesa de Asturias. Y después, cada semana consecutiva durante los meses de mayo y junio se irá eligiendo al resto de los premiados para que antes del verano se haya completado el proceso de elección de los galardonados. Hasta el momento se han presentado en total más de 300 candidaturas, una cifra que aún puede aumentar a pesar de que el plazo se cerró el pasado 30 de marzo. Se debe a que aún está abierto para algunos miembros que estén de jurados, que pueden presentar aspirantes hasta tres días antes de la deliberación de cada categoría.

Ésa es una de las novedades que presenta la Fundación Princesa de Asturias este año junto con otra, bastante relevante, que consiste en la renovación anual de un tercio de los miembros de cada uno de los Jurados. A partir de ahora, el máximo de tiempo consecutivo que cada miembro podrá formar parte de un Jurado será de cuatro años. La directora de la Fundación, Teresa Sanjurjo, asegura que establecer la rotación de las personas que tienen la responsabilidad de la elección dará la posibilidad de que nuevas caras se incorporen a esa tarea.

Evitar presiones

La reciente norma se ha aplicado ya en la composición del grupo de 17 personas que integran el Jurado que se reúne la próxima semana en el Hotel de la Reconquista de Oviedo. Los cuatro nuevos miembros que formarán parte son el director del Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet, el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch, la bailarina Blanca Li y el director musical del Teatro de la Zarzuela, Oliver Díaz. Todos ellos tendrán que decidir por mayoría de la mitad más uno cuál de las 42 candidaturas que han llegado a la Fundación se hace con el prestigioso galardón en la categoría de las Artes, que el año pasado recayó en Núria Espert. Los aspirantes a conseguirlo este año proceden de diecinueve países de los cinco continentes y sus nombres no se dan a conocer a la opinión pública por una cuestión de discreción y para evitar posibles presiones. Los responsables de la Fundación Princesa de Asturias, cuyo presidente es Matías Rodríguez Inciarte, tienen un objetivo claro en esta etapa de deliberaciones: evitar las presiones a favor de cualquiera de los candidatos presentados. Para lograrlo, a cada uno de los integrantes de los Jurados se les pide total confidencialidad, no se da a conocer su identidad hasta una semana antes de comenzar sus deliberaciones y se considera imprescindible en todos ellos que tengan una visión internacional de los galardones y que no olviden el carácter institucional de los mismos al llevar el nombre de la heredera de la Corona. Los miembros reciben tres semanas antes de sus decisivas reuniones la documentación de cada uno de los candidatos que es elaborada por los componentes del equipo de trabajo de la Fundación, formado por una veintena en total. Teresa Sanjurjo, jefa de ese equipo, explica cuáles son los momentos más complicados a la hora de preparar los Premios. El más peliagudo, explica, es «atender las innumerables peticiones de quienes desean asistir a la ceremonia de entrega de los Premios en el Teatro Campoamor. El aforo es de 1.300 personas solamente. Así que es muy difícil complacer a todo el mundo, sobre todo cuando quien te pide una entrada es una señora riojana, de ascendencia asturiana, que se acaba de jubilar y que te cuenta que la mayor ilusión de su vida es asistir al acto de entrega. Creo justo atender este tipo de peticiones ya que son personas que aprecian enormemente que cumplas su deseo», comenta.

La directora de la Fundación ha ido introduciendo a lo largo de los ocho años que lleva al frente de la institución una serie de novedades con un objetivo claro: conseguir que la sociedad asturiana se involucre en la semana de los Premios, que vivan y sientan el privilegio que significa para el Principado tener a gente tan prestigiosa en los campos del Arte, las Letras, las Ciencias Sociales, la Comunicación y Humanidades, la Investigación Científica y Técnica, la Cooperación Internacional, los Deportes y la Concordia. Para conseguirlo, se pide a los premiados que lleguen a Oviedo un semana antes de la entrega para participar en actos con personas normales y corrientes pero muy interesadas en conocerles, escucharles e incluso dialogar con ellos. Un ejemplo es el emotivo encuentro que mantienen los premiados en la categoría de Letras con los socios de clubes de lectores y bibliotecas públicas para hablar de los libros escritos por ellos. Toda una experiencia.