Mal de muchos....

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Nos alarmamos en España por la situación de nuestros teatros, pero el fenómeno es generalizado en Europa y, muy especialmente, en Italia. Ya no se trata de que se reduzcan temporadas o que los artistas, además de rebajar sus cachés, tarden en cobrar, sino que en algunos teatros han tomado las riendas comisarios nombrados políticamente. Sucedió en el más veterano de los coliseos, el San Carlo de Nápoles, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, donde el alcalde y presidente de su fundación se ha comprometido a recapitalizar el teatro. Tras muchos dimes y diretes se ha aceptado que no puede convertirse en un mero escenario local, sino que ha de mantener su imagen y tradición, aunque ello cueste 40 millones. Un comisario de ha hecho cargo de él y el proceso de recapitalización habrá de concluirse en 2016.

La bancarrota no puede alcanzar a los teatros. La también emblemática Ópera de Roma vive una situación similar. Hubo hace poco una amenaza de huelga ante el posible despido de 480 trabajadores. ¡Nada menos que 480! Los sindicatos se plegaron y Riccardo Muti, su director musical, pudo dirigir «Ernani». Allí también aterrizó un comisario, Carlos Fuortes, quien viene de realizar una labor similar en el teatro de Bari. Los empleados del Massimo Bellini de Catania organizaron un funeral simbólico por su ópera llevando un ataúd a través de un auditorio lleno hasta la bandera. Es uno de los varios teatros italianos que ya no pueden permitirse el lujo de pagar a los artistas invitados o incluso a su propio personal. Matteo Renzi, encargado de formar gobierno en Italia y hasta ahora alcalde de Florencia, ha saltado sobre el Mayo Musical y su intervención ha provocado titulares como «Renzi ha destruido el Mayo Musical», acusándolo de no haber sabido gestionar la crisis y de multiplicar sus deudas. Entre los acreedores figura Zubin Mehta, su director musical, a quien se le debería una suma superior al medio millón de euros y a quien Renzi trata de apartar, como ha hecho con Letta, a pesar de habérsele prometido un status de por vida. Gatti sería su sucesor sin que nadie haya hablado con el maestro hindú. No habrá cierre, pero sí cambio de rumbo. Francesco Bianchi, el comisario especial nombrado tras el cese de la intendente Francesca Colombo no ha sido capaz de encontrar financiación externa y ha pedido a los empleados renuncias salariales. Los acuerdos están pendientes de la aceptación sindical. Sorprendentemente, apenas hace dos meses, se inauguraba un nuevo auditorio compatible con las representaciones líricas. A Bolonia, Cagliari, Florencia, Génova y Parma les faltaría muy poco para encontrarse en las mismas. Sólo La Fenice, el Regio de Turín y la Scala parecen estar a salvo. ¡Qué mal se ha gastado en todos lados!