Margarit: "Soy un poeta catalán pero también castellano, coño"

El escritor depositó ayer su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid, donde depositó dos volúmenes de poemas que no se encuentran en las librerías.

El escritor depositó ayer su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid, donde depositó dos volúmenes de poemas que no se encuentran en las librerías.

La libertad «es la razón de nuestra vida», reza uno de los poemas de Joan Margarit. La libertad, según estos versos, «es un extraño viaje». Y también lo es «el alba de un día de huelga general», «una librería», «los periódicos al fin de la jornada» o «ir indocumentado». A fin de cuentas, ser libre es, para el poeta, cualquier forma de vida que poco resultado obtendría sin la herramienta, quizá, más necesaria: el lenguaje. Margarit depositó ayer su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid, aprovechando el acto para rendir homenaje a la lengua a partir de los conocimientos que su carrera como escritor le permiten. Y no se anduvo con rodeos para expresarlo: «Soy un poeta catalán, pero también castellano, coño», zanjó el poeta. Así, Margarit, que ha publicado obras tanto en castellano como en la que considera su lengua materna, depositó en la caja número 1.019 dos volúmenes de poemas que no se encuentran en las liberías, cada uno en un idioma diferente.

El 11 de mayo de 2038, día en el que se cumplirán 100 años de su nacimiento, se volverá a abrir un legado que simboliza una gran aportación literaria al plano nacional e internacional. A sus 81 años, el autor ha publicado más de 20 libros de poesía, uno de ensayo («Nuevas cartas a un joven poeta») e incluso una autobiografía («Para tener casa hay que ganar la guerra»). Además, ha recibido numerosos premios, como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2019.

En el discurso que pronunció durante el acto, Margarit destacó que «el catalán es una de las pocas lenguas cultas sin Estado». Ante esto, subrayó que el problema no solo está en la responsabilidad de los políticos, «sino en nosotros», añadiendo que «no tenemos otra solución que la educación». Además, matizó que «la lengua materna es una sola», ya que «no existe ningún caso de ningún gran poeta con una gran poesía que no esté escrita en su lengua materna». Sin embargo, una cosa no quita a la otra: «Tengo dos lenguas casi igual que manejables, pero no puedo mentir: la materna es una sola. Tengo casi dos lengas. Si fuera un prosista podría hacer lo que me diera la gana», explicó. Margarit escribió desde los 18 hasta los 40 años en castellano, ya que nació «en medio de una Guerra Civil monstruosa de la que no se han terminado de pagar las consecuencias», y fue «un señor llamado Francisco Franco» quien le puso «a patadas en un castellano que no pienso devolver ahora».