Mario Casas: «Me gusta cambiar y jugármela»

Es el protagonista de «Palmeras en la nieve», película que ya ha logrado en su estreno recaudar más de un millón de euros a las salas de cine.

Nunca había coincidido antes de esta entrevista con Mario Casas, pero he de confesar que iba bien predispuesta. Y no solo porque el chico sea guapo, sonriente y con buena planta –que lo es–, sino porque no he escuchado más que alabanzas sobre él. Todos sus compañeros de rodaje, actores, directores, técnicos, etc., lo ponen por las nubes. Incluidas Adriana Ugarte y Macarena García, compañeras de reparto en la última película que acaba de estrenar, «Palmeras en la nieve».

Algo tendrá el agua cuando la bendicen, digo yo. «Bueno, yo creo que respeto mucho mi profesión y el trabajo del equipo. Me gusta establecer vínculos. Y es muy necesario, porque al final en una película el actor no es el más importante, ni tampoco lo es el director. Lo son los cámaras, el sonido.... Siempre intento hacer una melé de un grupo de gente que es el que va a llevar a que un proyecto salga adelante o no». Eso me parece muy inteligente, aunque supongo que por cuestión de piel los actores no se lleven igual con todos intérpretes, o con todos los directores. «Yo siempre me llevo bien. Nunca he tenido un problema. Otra cosa es que la relación sea distinta si sigue fuera del rodaje. Fernando González –director de «Palmeras en la nieve»– es uno de mis mejores amigos. Y con Álex de la Iglesia también me veo fuera de rodaje. Ahí se crea una relación bastante más fuerte. Pero con los demás tampoco he tenido nunca un problema porque siempre estoy a favor de lo que se haga y de trabajar mucho. Y además soy consciente de que el director es el capitán del barco. Yo puedo proponer, ofrecer cambiar cosas..., pero al final él tiene que decir lo que va a misa».

Está claro que a Mario no le quieren ni le reclaman por su cuerpo. O no solo, porque ahora parece que los actores tienen que preocuparse más que las actrices por el físico y hacer músculo para poder ganarse el pan. «Creo que es parte del espectáculo. Y probablemente va por modas. Puede ser que estemos en un momento de exigencia especial o que ahora la mujer vaya más al cine y quiera ver a los hombres cuidados». Sí, pero de cuidados a «sex symbol» como Mario Casas, va un trecho largo. Y él lo es, aunque sonría con cara de niño travieso cuando se lo digo. «A mí me gusta cuidarme siempre. Y voy al gimnasio y a correr. Me siento bien y me gusta verme bien, pero te puedo decir que llevo un año sin hacer deporte. O sea que, al final, lo de estar bien igual tiene que ver con ser feliz». Y él lo es ahora, no debería haber nada que se lo impidiera. Entre otras cosas porque le hace feliz el trabajo.

Emocionar a la gente

Se nota esa felicidad cuando habla de su última película, «Palmeras en la nieve» –basada en la novela de Luz Gabás–, que ya es un éxito al recaudar en su estreno casi un millón de euros. Sólo está por encima Star Wars: el despertar de la fuerza y ha superado a Cuatro apellidos catalanes. «Siempre me ha dado mucho miedo decir que una película va a ser un éxito. Prefiero comentar que espero que funcione porque sabe llegar a la gente y emocionar». Es verdad que la novela ha sido muy leída, pero me da miedo. Estamos hablando de cine. Y el cine ¡es tan raro...! Lo llevamos viendo estos últimos años. De repente sube, baja... Una película hace sesenta millones de euros y se convierte en un gran éxito cuando nadie se lo esperaba». Le insisto en que un buen plantel ayuda mucho: Adriana Ugarte, Macarena García, el propio Mario Casas... «Ya, pero hablando de mi amigo Álex, por ejemplo, tenía el mejor elenco posible en una cinta española en los últimos años en ‘‘Mi gran noche’’ y no ha sido un éxito. Es decir, ha funcionado más o menos, pero no ha ido tan bien como se esperaba. Y estaba Maxi, estaba Hugo Silva, yo... ¡Hasta Raphael!».

Me pregunto si entonces no fallaría la historia, si no llegaría lo suficiente al espectador, si no tocaría las emociones. Es posible que el hecho de partir de una buena historia, ya testada por lectores, ofrezca ciertas garantías. «Bueno, te diré que a mí me parece que con un libro, la capacidad para imaginar y crear emociones es bastante más sencillo que en una película. El libro te da la oportunidad de viajar muchísimo más. Y precisamente por eso, a veces cuando tu vas a ver una película después de haber leído el libro y haberlo imaginado todo, como en ‘‘50 sombras de Grey’’, por ejemplo, la película se te queda corta. De todos modos, por lo que he visto y la oportunidad que he tenido de hablar con la gente, creo que eso no va a pasar con «Palmeras en la nieve». La gente está contenta y no se siente defraudada».

Todo tipo de papeles

Sé que a Mario le gusta hacer todo tipo de papeles y entregarse a ellos sean más o menos importantes, previsibles o inesperados. Es uno de los actores más versátiles de nuestro cine. «Bueno, eso no lo voy a decir yo, que esta feo. Pero sí que siempre me apetece hacer cosas distintas. Por eso me divierto tanto con Álex, que me dio el personaje de «Las brujas de Zurragamurdi» o el de «Mi gran noche». Él ha confiado en que puedo hacer cosas distintas y a mí me gusta. Incluso la comedia, que te ofrece un abanico de posibilidades de riesgo y también de cagarla, claro. En el drama estás mucho más contenido y es más fácil que salga bien, pero a mí me gusta cambiar y jugármela. Y eso es lo que creo que quiere cualquier actor». Jugársela y jugar un poquito con los sentimientos de las fans, porque se han enamorado muchas chicas de Mario Casas. «Quizá en “A tres metros sobre el cielo” –del mismo director de “Palmeras en la nieve”– se enamoraban las jovencitas; pero yo creo que aquí voy a tener otro target más adulto. Digamos que le voy a gustar más a las treintañeras. El personaje de esta película es un tipo puro, un héroe clásico de cine antiguo. Y yo creo que llegar a las treintañeras no está nada mal, ¡qué yo estoy casi en los treinta!».