Actualidad

«Me llamo Edward Snowden. Antes trabajaba para el gobierno, pero ahora trabajo para el pueblo»

En septiembre, la editorial Planeta publicará «Vigilancia permanente», las memorias del analista de la CIA que denunció el programa de espionaje masivo a los ciudadanos

En septiembre, la editorial Planeta publicará «Vigilancia permanente», las memorias del analista de la CIA que denunció el programa de espionaje masivo a los ciudadanos

Publicidad

En 2007, amparándose en el Protect America Act, se lanzó PRISM, un programa secreto de vigilancia masiva vinculado a la NSA de Estados Unidos. El objetivo era recoger datos de comunicación a través de las principales compañías y, por tanto, acceder a la privacidad de miles de personas al poder escuchar cada llamada que hacían, leer cada correo electrónico que escribían y espiar cada rincón de su intimidad. Una vulneración de los derechos que salió a la luz pública en 2013 debido a la filtración que hizo Edward Snowden a «The Guardian» y «The Washington Post». Desde entonces este ex empleado de la CIA se ha convertido en uno de los hombres más buscados del mundo, vive en el exilio y se ha convertido en una de las conciencias de la época de Internet.

Ahora, el analista ha decidido publicar sus memorias, «vigilancia permanente», que la editorial Planeta publicará el próximo 17 de septiembre. «La lucha por el derecho a la intimidad es la nueva lucha por nuestra libertad», asegura en la nota de prensa que este sello ha distribuido y en la que también se incluye una de las frases del libro: «Me llamo Edward Snowden. Antes trabajaba para el gobierno, pero ahora trabajo para el pueblo». En este libro cuenta por qué hizo lo que hizo y cómo él mismo participó en la construcción de una vigilancia masiva que iba más allá de las fronteras norteamericanas. Pero, también, aporta los motivos que le impulsaron a tomar la decisión de denunciar esta iniciativa, aunque eso lo pusiera en el centro de mira de alguna administración gubernamental y desencadenará un conflicto diplomático. Él, un niño prodigio de la informática que apenas cumplidos los 24 años entró a trabajar para la CIA, ha sido el encargado de poner en blanco sobre negro cuáles son las relaciones que existen entre las grandes multinacionales que marcan el avance de la era digital y el espionaje, pero, sobre todo, como subraya la nota de prensa, la manera en que se comercia con los datos de cada uno de nosotros.