El Destape inspira la nueva colección de Pedro del Hierro

I.T. La marca muestra una colección pensada para mujeres sexys e influyentes sin ningún pudor a la hora de enseñar partes de su cuerpo.

Para su última colección, Carmen March, directora creativa de Pedro del Hierro, busca su inspiración en El Destape, fenómeno cinematográfico español de finales de los años 70, caracterizado por una alegría desenfadada y la exhibición de hermosos cuerpos desnudos.
March es admiradora desde hace años de las comedias de esa época, protagonizadas por una nueva generación de actrices, mujeres sexys e influyentes sin ningún pudor a la hora de enseñar partes de su cuerpo que la censura franquista nunca había permitido ver a los espectadores.

Los cambios después de la dictadura española no sólo se limitaban a la gran pantalla. De pronto el país veía como se derrumbaban todos los tabúes. Aviones cargados de turistas procedentes del norte de Europa escandalizaban e inspiraban por igual a los lugareños, quienes quedaban fascinados con la actitud relajada de los visitantes hacia el sexo y la ropa (o la falta de ella). Y lo más importante de todo, las mujeres empezaban a ganar una mayor libertad, junto con la posibilidad liberadora de ser autosuficientes. “Fue una generación rompedora de mujeres que finalmente se sentían libres para elegir vivir el tipo de vida que sus propias madres nunca hubieran podido imaginar”, explica March.

Con la rica historia de la marca, March no tuvo que buscar mucho para encontrar inspiración para su colección con las formas lánguidas típicas de los setenta y toques de las siluetas más rotundas que los ochenta pronto introducirían. “Es un corte natural para la marca y nuestros archivos son un recurso increíble “, indica. “Además, esas primeras colecciones estaban dirigidas a estas mujeres, profesionales liberadas y con éxito, con intención de divertirse.”

Los diseños de March pretenden trasladar esa mezcla embriagadora de diversión, sensualidad y exploración de la libertad recién conquistada en una colección que destaca por su actitud relajada: la sastrería se vuelve más ligera, los accesorios minimalistas y los tejidos acarician la piel.
El ambiente de los clubs de finales de los 70 domina la paleta de colores, con terciopelos, paños de cashmere y nuestras tradicionales pieles, en una variedad de azules, violetas y verdes, junto con los tonos suaves de la tarde-noche mezclados con estampaciones inspiradas por el brillo de la luz negra de las discotecas.

Las texturas cobran importancia, con lujosos jacquards, terciopelos pintados, belted bags estilo joya y un llamativo y único vestido de terciopelo negro adornado con una constelación de pequeños cristales.