La escuela eléctrica de AC/DC

La mítica banda australiana arrasa en Barcelona antes de sus dos conciertos en el Calderón.

No se sabe si será la última gira mundial de AC/DC, pese a que se encuentran en un gran momento discográfico. Sus tres últimos álbumes «Stiff upper lip», «Black ice» y “Rock or Bust», conforman una brillante discografía que ha gustado a los fans de siempre y también a muchos jóvenes. Su actuación de ayer en Barcelona fue la primera de su nueva gira europea y vino a demostrar que siguen en plena forma, después de 42 años. Lo realmente importante es que AC/DC volvó a arrasar, y en loor de multitudes. Un Estadi Olímpic repleto que coreó todos y cada uno de los himnos de la banda. Emoción a flor de piel, con la actuación previa de los más que interesante Vintage Trouble, que también fueron teloneros de los Rolling Stones. Muy buena banda de soul-rock, perfecta para caldear el ambiente. AC/DC ha sido asiduo de los escenarios barceloneses en las últimas décadas, y siempre ha mantenido un público masivo y más que fiel. Su «set-list» está relleno de clásicos y, lo que es aún mejor, el nuevo material es más que bueno. Quizá no haya himnos históricos como «Highway to hell», «Back in black» o «Let there be rock». Y todo parece indicar que esta nueva gira va a ser histórica, teniendo en cuenta que también agotaron las entradas para dos noches en el estadio Vicente Calderón de Madrid.

La música de AC/DC transmite emociones, y ayer no fue la excepción. Los miles de personas que se concentraron en el estadio vibraron con himnos como «TNT», «The jack» y «Thunderstruck», entre otros. Pocos grupos musicales pueden darse el lujo de tocar en breves días en el Estadi Olímpic de Barcelona y en el Vicente de Calderón de Madrid. Quizá solo los Rolling Stones, y poco más. U2 queda muy lejos, no tiene la esencia de los auténticos grupos de rock. Se parecen más a cualquier producto de pop comercial que a un grupo de rock.

Lección de guitarra

Cabe destacar que AC/DC celebra a lo grande esta gira con algunos elementos en contra, como la enfermedad del histórico guitarrista rítmico Malcolm Young, uno de los fundadores de la banda, en 1973. Es el hermano del guitarra solista, Angus Young, auténtico alma mater del grupo, vestido de colegial desde 1973 y uno de los mejores en su instrumento dentro del rock. Adorado por los fans, ayer volvió a dar una lección de como se toca la guitarra. Ésa es, ni más ni menos, la gran escuela de AC/DC.

Una vez más, el cantante de la banda, Brian Johnson, que en 1979 sustituyó al histórico Bon Scott a la voz, tras su muerte, cantó mejor que nunca, acompañado en todo momento por el incombustible Angus Young, que desprendió un concepto que se relaciona con AC/DC: la electricidad. Heredores de los «riffs» de guitarra de Chuck Berry y del blues, la banda australiana ha demostrado durante décadas ser imbatible, eterna. Y la actual formación acompaña. El sobrino de los Young, Steve, está a la guitarra rítmica, mientras que se mantienen el bajista Cliff Williams y el batería Chris Slade.

El concierto de ayer deja clara una cosa: AC/DC sigue en plena forma y arranca con fuerza, mucha fuerza, una gira que, bajo el título de «Rock or Bust», arrancó en Alemania y Francia a principios de mes y viajará, tras España, a Suiza, Alemania, Escocia, Inglaterra, Italia, Noruega o Polonia, entre otros. La euforia vivida en el Estadi Olímpic da la nota de lo que encontrarán en Madrid los «chicos» de Sídney, para quienes la única ley sigue siendo el rock. Rock sin aditivos.