Salud

Pedro Clarós Blanch, el médico de las cantantes: «La voz identifica más que una huella dactilar»

Este otorrinolaringólogo ha cuidado a las mejores voces de la lírica y es el médico Consultor del Gran Teatro del Liceu.

Pedro Clarós Blanch / Foto: Miquel González-Shooting
Pedro Clarós Blanch / Foto: Miquel González-Shooting

Este otorrinolaringólogo ha cuidado a las mejores voces de la lírica y es el médico Consultor del Gran Teatro del Liceu.

Nos recibe en la terraza de la Clínica Clarós, en Barcelona, «su casa». Especialista en otorrinolaringología, doctor en medicina y cirugía, en farmacia, en neurociencia, y en historia y humanidades es un hombre «cum laude» en todas sus facetas. Ingresó junto a su padre en la Real Academia Europea de Doctores.

Ha cuidado a las mejores voces de la lírica y es el médico Consultor del Gran Teatro del Liceu. Con la Fundación Clarós ya lleva 111 misiones, la última en Gabó, operando malformaciones y tumores de cara y cuello. Espera, «si me ayudan económicamente», ir en 2020 a Burundi, el Congo, Cabo Verde, Níger y Ruanda.

Su abuelo era maestro licorero e hizo el Ron Clarós ¿Qué les pasó con los de anís del mono?

Un extrabajador, Vicente Bosch, le pidió a mi abuelo poder hacer su propio anís, el que luego fue «anís del mono». Para ello solicitó que le mandara de Panamá uno o dos monos. El abuelo le dijo que se lo pidiera a su secretario y éste le escribió pidiendo que le enviara «1 o 2 monos», olvidando acentuar la «o». Le prepararon 17 monos con la promesa de enviarle 85 más. Bosch los regaló al zoo, solo quería uno o dos para la foto del anagrama.

Médico de Montserrat Caballé. ¿Le hizo alguna confesión?

Teníamos buena relación. Me dijo que le daba miedo morirse y me preguntó: «¿Crees que llegaré al cielo?» Yo le dije que con la cantidad de «Ave Marías» que había cantado le estaban esperando los ángeles para poder hacer las corales y que ella las dirigiera y se puso a llorar. Era una de las mejores voces y creo que la Historia le hará justicia.

¿La voz identifica más que una huella dactilar? ¿Qué pasa con los imitadores?

La voz identifica más que una huella dactilar. Cada voz es única a cualquier otra del mundo. La policía usa sonógrafos y oscilógrafos para identificarlas. Tu voz es tú personalidad. Los imitadores son gente que falsifica huellas, se meten en el personaje. Es un hecho que el imitador cree que imita bien y el imitado se siente muy mal imitado.

¿España grita demasiado?

Enormemente. Cuando están en la playa o en restaurantes solo oyes chillar a los españoles. Se pisan hablando a muchos decibelios.

Cuatro veces doctor, y ya va por el quinto doctorando. Los suyos son de verdad, no como los de los políticos... Yo pediría a algunos políticos que solo quieren un título de Doctor para su currículum que no jueguen con estas cosas. Es muy doloroso que un estudiante o doctorando esté invirtiendo su tiempo y dinero para hacer una cosa de la que otros se burlan y consiguen con estafas y falsificaciones. A un político no le hace falta hacer una tesis doctoral, que la haga dirigiendo bien un país.

Ha devuelto la audición a más de 1.500 personas con implantes cocleares. Si Beethoven le hubiera conocido, ¿a qué sonaría su música?

Beethoven tuvo problemas muy graves de audición porque incluso los médicos de la época le daban metales pesados para curar sus dolencias y creo que aún le hizo más duro de oído. Si se le hubiese podido implantar probablemente su música habría cambiado.

¿Hablar mucho es un problema?

Hablar demasiado, si se dicen cosas coherentes, nunca es un problema; lo es porque se pueden cometer más errores. Lo recomendable es hacer pausas y pensar que el otro también tiene derecho a hablar.

¿La voz es un detector de alegrías y penas?

Sí, la voz está absolutamente influida por la psicología. En una de mis últimas tesis sobre neurociencias y las hormonas sexuales en la voz operística demuestro que la voz de la mujer cambia por dicha hormona. Además, cuando el ser humano envejece, la mujer masculiniza la voz –porque produce más andrógenos– y el hombre la feminiza –pierde andrógenos– porque el balance de hormonas sexuales se invierte.

¿En el colegio los niños le buscaban cuando se caían?

Sí, era casi un mito. Alguien se caía y decían: «Que venga Clarós a curarnos». Lo hacía con agua de la fuente, hielo y a veces les decía que se pusiesen su saliva.

Aficionado a los coches clásicos. ¿Se considera más mecánico o cirujano? Me gusta reparar casi todo. La cirugía es mi profesión pero la mecánica la siento muy mía. Alguien me dijo un día: «Usted, en realidad, es un mecánico que ama la cirugía». Quizá tenía razón.