Cantar Puccini con gafas de realidad virtual

El polémico y futurista "Turandot"que llega al Liceo cuenta con un par de robots y trajes que se iluminan según la intensidad de la voz

Jorge de León junto a Ping, Pang y Pong en esta "Turandot"de Franc Aleu
Jorge de León junto a Ping, Pang y Pong en esta "Turandot"de Franc Aleu

El montaje futurista de "Turandot"que hoy se estrena en el Liceo cuenta con un par de robots y trajes que se iluminan según la intensidad de la voz

Una vuelta de tuerca. O quizá sería más correcto decir otra. El Teatro del Liceo estrena esta noche una “Turandot” que está dando que hablar. Se cumplen veinte años desde aquel fatídico incendio que a punto estuvo de cerrar el coliseo para siempre. El fuego devastador.

Dos décadas después la tragedia de Puccini regresa al escenario purificada con un estreno mundial en el que la voz de los cantantes es la clave. De ahí que el elenco sea de primera fila con Irene Theorin y Lise Lindstrom, como la princesa Turandot, Chris Merritt, Alexander Vinogradov, Jorge de León, Gregory Kunde, Ermonela Jaho y Mikel Atxalandabaso, entre otros. En el foso estará el maestro Josep Pons.

La dirección de escena la firma Franc Aleu, un artista audiovisual multidisciplinar que ha hecho de esta obra una inmensa performance virtual que puede erizar el vello de los puristas. El creador avanzaba días atrás que no será ésta la única incursión en la ópera. “He venido para quedarme”, lanzaba en plan profético. Las gafas de realidad virtual les sirven a estos personajes para mirar el mundo, ese otro universo en que este artista les ha resituado. Futuro imperfecto. Pero futuro.

El artista quiere alejarse de la ópera tradicional y por eso ha optado por una versión que es consciente de que puede soliviantar los ánimos y levantar ampollas con su revisitación. Y sabe que las críticas no le van a faltar, pero llega con un buen bagaje, un entrenamiento al lado de Carlus Padrissa, parte capital de la Fura, con quien casi le salieron los dientes.

Que nadie piense que Aleu aterriza con la intención única de hacer “tabula rasa”. Se confiesa admirador de clásicos como Mestres Cabanes y pide que antes de hablar se vea la función. Un montaje que demás de las gafas en 3D cuenta con un trono, el del emperador, que está rematado por dos robots encargados de acabar con los pretendientes a los que la malvada Turandot ha sometido a la prueba de los tres acertijos y no la han superado. Los trajes, además, tienen luz y están programados para iluminarse a través de la voz: a mayor intensidad vocal mayor intensidad lumínica.

Aleu ha pegado literalmente a la actualidad la obra pucciniana: “Calaf, que ha solucionado los tres acertijos y tiene entonces derecho a casarse con Turandot es al final alguien que está acosando a una mujer que no desea estar con él, que le está diciendo que no. Y nuestra respuesta en este montaje es que ‘’No es no’’”.

La provocadora, futurista y visual producción exhibe abultadas cifras que el director artístico del Liceo desveló: La idea, realización y los derechos de equipo suman 450.000 euros a los que hay que añadir el 1,3 millones correspondientes al capítulo de ejecución, dentro del que se enmarca, cantantes, actores, miembros de la orquesta... para un total de 15 funciones que se podrán ver hasta el 25 de octubre.