Santiago Muñoz Machado, nuevo director de la RAE

Se ha impuesto al otro candidato, el periodista y escritor Juan Luis Cebrián, en el pleno celebrado esta tarde

El jurista Santiago Muñoz Machado ha sido elegido esta tarde nuevo director de la Real Academia al imponerse al otro candidato, el periodista y escritor Juan Luis Cebrián, en el pleno celebrado esta tarde.

Muñoz Machado (Córdoba, 1949) sustituye en el cargo a Darío Villanueva, que decidió no presentarse a la reelección, y se convierte en el director número 31 de la historia de la RAE, una institución que afronta una situación delicada desde el punto de vista económico.

Tras una primera votación entre los tres académicos que más votos obtuvieron en un pleno celebrado la pasada semana -Santiago Muñoz Machado, Juan Luis Cebrián y José Antonio Pascual-, sin una mayoría absoluta, se procedió a una segunda elección en la que el jurista obtuvo la mayoría simple necesaria para ser elegido máximo responsable de la RAE. Muñoz Machado, secretario de la RAE desde 2015, es jurista, catedrático de Derecho Administrativo y académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, además de reciente Premio Nacional de Historia por «Hablamos la misma lengua. Historia política del español en América».

La declaración el pasado mes de octubre de Darío Villanueva, actual director de la Casa, de que no iba a renovar por un tercer mandato pilló por sorpresa a los académicos y desencadenó un terremoto que sacudió la institución y dio el pistoletazo de salida a una carrera por la sucesión que no ha estado exenta de polémica. Desde ese mismo momento los candidatos comenzaron a postularse. Era jueves y tras el anuncio ya se vaticinaba que habría un par, al menos, de miembros entre los que se dirimiría la futura dirección de la Real Academia Española. O que este año podría ser una mujer quien acabase por ocupar, por primera vez en los 305 años de historia de la RAE, el cargo de directora (caso, como se cuenta «sotto voce», de Inés Fernández-Ordóñez, la académica más joven). Al final no ha sido así.

A lo largo de sus tres siglos de vida solo han sido once las féminas elegidas académicas en total, y que actualmente son ocho: Carmen Iglesias, Margarita Salas, Soledad Puértolas, Inés Fernández-Ordóñez, Carmen Riera, Aurora Egido, Clara Janés y Paz Battaner. Sonaba con firmeza el nombre del periodista Juan Luis Cebrián, que ocupa la silla «V» desde 1997.

Sin embargo ha sido Santiago Muñoz Machado el ganador.

La situación económica de la RAE marca el devenir de la institución, muy preocupada por los números y que ha visto disminuir de una manera drástica su asignación en la cantidad que recibe del Estado (para los Presupuestos Generales de 2018 ha recibido la misma aportación que en 2017, 1,6 millones de euros, cerca de un 20% del presupuesto total de la institución, alrededor de 7 millones), así como en los patrocinios. Lograr ingresos ha de ser para el nuevo inquilino una tarea prioritaria. Si los mandatos de los tres últimos directores, Víctor García de la Concha, José Manuel Blecua y Darío Villanueva, han estado marcados por la crisis, sobre todo el de este último, la pérdida económica es hoy un hecho del que los académicos se lamentan. O el periodista o el jurista deberán poner en marcha mecanismos para conseguir nuevas fuentes de ingreso. Los diccionarios en papel no se venden lo que que sería deseable y la Real Academia sigue siendo vista como una institución caduca, y no como la gran casa del idioma. Hoy cuenta con 46 académicos vitalicios (y que no reciben remuneración) y 80 empleados.

El último año ha estado lastrado por polémicas como la del informe sobre el lenguaje inclusivo de la Constitución Española, que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, encargó a la RAE. Darío Villanueva ha reiterado en varias ocasiones que las conclusiones del mismo no serán «muy diferentes» al texto que se elaboró en 2012, «Sexismo lingüístico y visibilidad de las mujeres». «No habrá sorpresas», fue la frase utilizada. En el mismo han participado Paz Battaner, Ignacio Bosque, Inés Fernández-Ordóñez y Pedro Álvarez de Miranda. No será hasta enero cuando el texto sea aprobado por el pleno de la institución.

En un año jalonado por peticiones de redefinición de términos, la penúltima llegó ayer. Se trata del verbo «maquillar», cuyas acepciones que reconoce la RAE se refieren a modificar o disimular, mientras que los autores de un vídeo, promovido por miembros del cine y una marca de cosmética, pedirán (aún no lo han hecho mediante un escrito) que se incluya la siguiente definición: «Acción por la cual se reafirma o consolida la identidad de alguien a través de la aplicación de productos cosméticos».