Rosa Valenty: «Si es necesario, sigo enseñando las piernas»

Rosa Valenty / Actriz. La artista encabeza el reparto de «Un chico de revista», espectáculo que ocupa el escenario del Teatro La Latina hasta el 16 de abril

Rosa Valenty, actriz

La artista encabeza el reparto de «Un chico de revista», espectáculo que ocupa el escenario del Teatro La Latina hasta el 16 de abril

Rosa Valenty es una mujer de portada que encabeza el reparto de «Un chico de revista». Una joven de 66 años a la que le gusta gustar. Una artista que resucita y reivindica, después de 24, el teatro musical español. Una catalana con alma madrileña que estará rodeada en las tablas de Cayetano Fernández y Edu Morlans, entre otros. Se trata de un espectáculo con una moderna puesta en escena pero que mantiene la esencia de la revista musical. Podrá verse hasta el 16 de abril en el Teatro La Latina de Madrid.

–Vuelve la revista musical y vuelve Rosa Valenty...

–Creo en la justicia divina, que, como si fueran las burbujas del champán, me ha traído este personaje que me encanta. Los espectadores pasarán un rato divertido en un teatro donde el espíritu de Lina Morgan está por todos los rincones. En su palco habrá una rosa amarilla, como a ella le gustaba. Nos manda toda la energía positiva posible.

–Es usted una mujer de revista. ¿Y de portada?

–(Risas). He salido en todas las revistas del corazón y en su momento hice bastantes portadas, de «Fotogramas», «Interviú», «Diez Minutos», «Lecturas»... Antes se salía por los trabajos que se hacían. Ahora la sociedad ha cambiado y es por otros motivos. Pero estar en una siempre es maravilloso, sea por lo que sea.

–¿Cómo deben ser los chicos de revista?

–Como nuestro Cayetano Fernández. Tierno, dulce, simpático, con un cuerpo precioso, pero no de gimnasio, sino natural. Por primera vez en España, un joven hará de boy, de chico de revista.

–¿Por qué este género siempre ha estado reservado para las mujeres?

–Imagino que tendrá que ver con la posguerra. En aquella época, a la revista sólo podían ir los hombres, porque era en el único sitio donde las mujeres salían ligeritas de ropa.

–Usted fue una de las pioneras en desnudarse en los escenarios. ¿Qué le haría destaparse hoy en día?

–Me desnudo ante una atracción y ante la vida. Durante estos últimos años, a veces me he sentido desnuda. Y sin paracaídas.

–No confiaba en volver al cine o al teatro. Y mire.

–¿Quién me iba a decir que me llegaría un proyecto tan bonito? La vida te golpea constantemente. Hay que tener templanza y serenidad. Algunos hechos pueden descolocarte, como una campaña de difamación, la muerte de un ser querido, ilusiones que de repente se truncan... Pero hay que seguir hacia adelante. Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

–¿Ha sido la revista musical denostada?

–La palabra vedette se ha tratado despectivamente. Sin embargo, es un género que requiere una preparación para saber interpretar, bailar y cantar.

–¿Quién es Yolanda del Val?

–Una vedette que vive en una fantasía absoluta. Su pareja y productor la tiene engañada. Le hace creer que llena los teatros, que es la más maravillosa, hasta que reconoce que todo eso es mentira.

–¿Qué tiene ella de Valenty?

–Nada. Nunca he sido, ni me he creído, estrella. He sido muy terrenal.

–Como ex relaciones públicas del bingo Las Vegas, ¿la vida es cuestión de suerte?

–A veces la suerte se busca y no se encuentra. Y otras, no la buscas y se te presenta. Cuando te viene de manera espontánea hay que saber agarrarte a ella. Y disfrutarla, que es lo que estoy haciendo ahora.

–¿A usted le gusta gustar?

–Sigo siendo una mujer coqueta a mi edad. Me gusta gustar y me gusta que me guste la gente.

–¿De qué ha sido víctima?

–De la prudencia, de la ingenuidad... Hay muchos lobos con piel de cordero.

–¿Y culpable?

–De mi carácter. Soy una persona orgullosa, aunque jamás he sido vanidosa ni egocentrista.

–¿Su cuerpo guarda secretos?

–Alguno (risas). Pero no me he operado, ni me he hecho ninguna liposucción. En los últimos años no lo he cuidado demasiado, aunque ahora que estoy feliz e ilusionada empezaré a hacerlo más.

–¿Qué enseñan sus piernas cuando se pone minifalda?

–Sólo la usa cuando me llama María Teresa Campos, que siempre me pide que no vaya con pantalones. Si es necesario, sigo enseñando las piernas. En la obra lo hago.

–Rosa, ¿cuál es la flor de la vida?

–La vida en sí misma. Hay que amarla, sentirla y darle las gracias. La mejor edad para una mujer es a partir de los 30 años.

–¿Y para el sexo?

–Si hay atracción, todas las edades son buenas.

El lector

«Amo a LA RAZÓN desde que la fundó Luis María Anson. Es un periódico al que siempre tendré mucho cariño. Me encantan vuestras portadas». Rosa Valenty se lleva estupendamente con la prensa del corazón, que «trasmite lo que la sociedad demanda y viene muy bien a quienes, por ejemplo, están en un hospital o se encuentran deprimidos».