Toni Ulled Nadal: «Se ha perdido magia en el cine y se ha ¿ganado? En ‘‘remakes’’ y secuelas»

Director de «Fotogramas». Está al frente de la revista de cine decana de nuestro país, una aventura editorial que fundaron sus abuelos hace 70 años, en plena posguerra

Pocos saben de cine como él: por llevarlo en la sangre y por vivir día a día en contacto con todo lo que rodea a este mundo apasionante, desde las propias películas a los innumerables detalles de la industria. Toni Ulled dirige desde 2007 «Fotogramas», una revista que cumple 70 años y lo celebra con una edición especial con Penélope Cruz en portada.

–Sorprende que aparezca una revista como «Fotogramas» en 1946, durante plena posguerra española. ¿Cómo se gestó?

–Mi abuelo era crítico de cine en «El Correo Catalán» y programador de un cine de Barcelona. Junto a su mujer decidieron hacer una revista que aportara color e información glamourosa a toda una generación de posguerra cuya única escapatoria a una vida muchas veces difícil era ir al cine. La apuesta funcionó.

–¿Cómo ha evolucionado o cambiado el cine a nivel internacional y nacional en estos 70 años?

–Ha cambiado la industria, sobre todo a nivel de marketing. Los departamentos de finanzas y de ventas muchas veces son más potentes que los creativos, y eso se nota en la calidad y originalidad de las películas dirigidas al gran público. Desde mi punto de vista, antes habían muchas más películas buenas de gran presupuesto que ahora. Se ha perdido algo de magia y se ha ¿ganado? en secuelas, remakes y adaptaciones de cómics que, sinceramente, creo que empiezan a parecerse demasiado unas a otras.

–¿Cómo ha cambiado la revista en este tiempo?

–Su ADN sigue siendo el mismo: entretener e informar a partir del mundo del cine. Quizás las bases del «Fotogramas» actual las puso la anterior directora, mi madre, Elisenda Nadal, tal vez una de las mejores periodistas (y menos reconocidas) de este país por su olfato de lo que era noticiable y comercial y por su facilidad para detectar grandes talentos en ciernes. Ella descubrió a Terenci Moix, Maruja Torres, Ángel Casas... y por la redacción pasaron grandes firmas como Vila-Matas (y muchísimos más) o críticos como Guarner. Para muchos, «Fotogramas» fue la precursora del nuevo periodismo en España, una revista contestataria y moderna que fue mutando a lo largo de los años para convertirse en lo que es ahora: la marca definitiva del cine en España.

–Penélope Cruz es la cara de su 70 aniversario. ¿Por qué ella?

–Sobre todo porque hemos crecido con Penélope. Ya son 25 años de relación, de confianza y apoyo mutuos. Ella es la imagen de un cine español que se abre al extranjero, de una estrella que ha sabido llegar a lo más alto siendo fiel a sí misma, trabajando sin parar y no dejando ni un solo detalle al azar. Deberíamos estar agradecidos a gente como ella, Javier Bardem, Almodóvar, Amenábar o Bayona. Creadores que ponen a España en el mapa. El cine llega a todos los rincones, y ellos son embajadores de una España moderna y creativa que desde fuera quieren conocer. Son una gran imagen para nuestro país. Y hay que apoyarlos.

–La revista es indisociable de los Fotogramas de Plata, cuya historia arranca en los 50. ¿Son un premio influyente?

–Por supuesto. Hay pocos aquí que tengan más de medio siglo. Es un muy querido por la profesión, ya que quien lo da son nuestros lectores, su público, la gente que va al cine. Nosotros somos un mero transmisor de los cinéfilos. Esa noche es una fiesta, para muchos la más divertida y entrañable del año, donde se reúnen actores, directores, productores y todos los demás sectores del cine, la televisión y el teatro. Sin líos protocolarios, de forma amena y divertida.

–¿Cómo definiría la cosecha de cine español e internacional de este 2016 que toca a su fin?

–Para mí hay un nombre propio que destaca, J.A. Bayona, pero también han habido grandes trabajos de valientes directores como Alberto Rodríguez, de consumados realizadores como Almodóvar, de actores convertidos en prometedores directores como Raúl Arévalo. El cine español está muy en forma, y funciona a todos los niveles, desde lo más artístico y «underground» a lo más abiertamente taquillero, y está bien que así sea, que haya de todo. Es necesario, de hecho. Por otro lado, el cine europeo nos ha dado joyas extraordinarias como «Elle», de Verhoeven, o «El porvenir», de Mia Hansen-Love, pero ni siquiera en este contexto de excelencia máxima desmerecemos.

–¿Qué películas hay que esperar como agua de mayo para 2017?

–Depende de lo que uno busque cuando va al cine, aunque aquí sí creo que va a llover al gusto de todos. Habrá «blockbusters», joyas indies, cine de autor. Incluso musicales, como «La La Land», que se estrena en enero. O «Moonlight», una pequeña gran película escrita y dirigida por Barry Jenkins de la que se habla maravillas desde su estreno en Telluride. Y, claro, regresa Martin Scorsese con «Silencio», un proyecto que culmina 25 años de trabajo. También vuelven Christopher Nolan con «Dunkirk», Alexander Payne, Todd Haynes, Warren Beatty, que después de más de 18 años sin dirigir nada, escribe, dirige y protagoniza «Rules Don’t Apply», Harrison Ford con «Blade Runner 2049» y con suerte Paul Thomas Anderson tendrá lista su nueva colaboración con Daniel Day-Lewis. Y no me olvido de nuestro cine: Agustín Díaz Yanes tiene lista la épica «Oro», Pablo Berger estrenará «Abracadabra», Álex de la Iglesia, «El bar»... O un pequeño filme entre el horror y el fantástico, «Maus», el primer largo de Yayo Herrero. Para todos los gustos, vaya. A mí lo que más me emociona es descubrir algo nuevo, que no me esperaba.

–¿Cómo ve el futuro del cine? ¿Está amenazado en salas? ¿Cómo se puede afrontar el problema de la «piratería»?

–Sólo lo puede arreglar el Gobierno, cuando le interese, porque hasta ahora han tenido otros actores a los que les ha interesado más apoyar. En otros países, la implicación de los ministerios de Cultura ha sido activa, y revertido en una industria mas fuerte y una población más educada. Ahora se necesita una campaña de concienciación porque la cultura es lo mas importante para que una sociedad esté sana, pueda pensar por sí misma. Respecto al futuro del cine, seguirá sano y bien, pero se verá (ya sucede hoy) en muchas más pantallas. Y lo más importante y urgente para el cine de nuestro país es quitar el 21% de IVA.