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Toros y arte

Jacob Vilató firma el cartel de la Picassiana y convierte el albero malagueño en protagonista

Un heredero del universo de Picasso propone una imagen que mira más al mecanismo íntimo del rito que a la anécdota, y prepara también el aire escénico del festejo del Sábado Santo

Jacob Vilató firma el cartel de la Picassiana y convierte el albero malagueño en protagonista
Jacob Vilató firma el cartel de la Picassiana y convierte el albero malagueño en protagonistaLa Razón

En Málaga hay gestos que pesan más que un adorno y menos que una consigna: son decisiones con intención. Jacob Vilató presentó este jueves la pintura que ilustrará la Corrida Picassiana, prevista para el 4 de abril, Sábado Santo, en la plaza de toros de La Malagueta. Y el detalle no es menor: el artista ha incorporado albero original del ruedo al acrílico, como quien decide que el soporte no solo aguante la imagen, sino que la explique.

Vilató, sobrino nieto de Pablo Ruiz Picasso, lo dijo sin rodeos: "No me interesa contar una corrida, sino fijar la tensión que la sostiene". En su planteamiento, la lidia no es una postal ni una secuencia narrativa: es un armazón de miradas, un sistema de fuerzas. Por eso el torero en la obra aparece casi disuelto, absorbido por esa materia amarilla que aquí no funciona como fondo, sino como argumento.

La pieza —de 100x200 centímetros— apuesta por una lectura más física que descriptiva. Ese albero adherido al lienzo tiene algo de declaración: recuerda que la tauromaquia, antes que un relato, es una expresión cultural con códigos propios, hecha de distancia, de silencios y de una geometría que a menudo se entiende mejor desde la intuición que desde el pie de foto.

El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, subrayó la implicación del pintor y celebró que su elección permite “cerrar el círculo” en lo pictórico, por la conexión familiar con Picasso. También enmarcó el festejo como arranque de los actos por el 150º aniversario de La Malagueta, edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC), un dato que sitúa el evento en clave patrimonial sin necesidad de convertirlo en ceremonia institucional.

A Vilató se le notó más atento al riesgo que al protocolo. Reconoció que el proceso le ha resultado complejo “por Málaga”, por el peso de lo familiar y por un mundo —el taurino— que impone respeto cuando se aborda desde la pintura con la ambición de no caer en la literalidad. Esa cautela, en un tiempo de carteles clónicos, juega a favor: su propuesta no busca agradar por acumulación de tópicos, sino sostener una idea.

Además del cartel, el artista asumirá la escenografía de la Picassiana. En el primer piso de los palcos se verán guirnaldas; en el segundo, alternarán banderas de España y de Andalucía en el frontal, con mantones de manila de época. Y la obra, titulada "Corrida Picassiana", será donada para exhibirse en el Centro de Experiencias Inmersivas de la Tauromaquia (CEIT), continuidad de una práctica ya aplicada el año pasado con un trabajo de Pablo Alonso Herráiz y ahora incorporada al pliego de gestión de La Malagueta.