Sin Messi y Luis Suárez, ¿quién va a meter los goles en el Barcelona?

Desde que juegan juntos, han marcado el 57 por ciento de los tantos del equipo azulgrana en Liga y Champions

Jorge Messi, el padre de Leo Messi, cogió un avión privado desde Rosario, según informa TyC Sport, con dirección a Barcelona para reunirse con Josep Maria Bartomeu y desatascar la situación en la que se encuentra el futuro de su hijo. La piezas están sobre el tablero y si ninguno cede, la partida está en tablas y tendría que decidirse en un juzgado para ver cuál de las interpretaciones del contrato y de la cláusula liberatoria que tiene el jugador es la correcta. Messi se quiere ir y el Barcelona pretende que se quede, apelando a la cláusula de 700 millones de euros que nadie se la puede ni plantear. Tampoco sería fácil el papel de la actual junta, después de todo lo que está pasando, si logran dar la vuelta a la situación: salir en público, poner una sonrisa y decir que Messi sigue en el club o que renueva por dos temporadas, porque «es el mejor del mundo» y bla, bla, bla. No está Leo por esas, estirando su rebelión un día más: segunda jornada de entrenamientos, segundo día de Koeman vestido de corto y tercera ausencia del «10», que tampoco se presentó el domingo a las pruebas PCR en busca de coronavirus, imprescindibles para volver a la actividad. Su amenaza esta vez (ha habido otras) va en serio y ha ido más lejos.

De lo que suceda con Messi depende en una parte importante la planificación de la reconstrucción del equipo, labor que se le ha encomendado a Koeman, el nuevo entrenador. Sin su pilar principal tiene que plantearse otra idea de equipo. Y, sobre todo, tiene que pensar cómo suplir la gran cantidad de goles que se le van a escapar. Luis Suárez sí entrenó, pero es cuestión de días que se vaya del club en el que ha estado las últimas seis temporadas. No cuentan con él. El uruguayo y el argentino han formado una dupla (trío cuando estaba Neymar) con la que el problema del gol lo tenían resuelto, más allá de que podían existir otros como el equilibrio o la falta de profundidad. En esos seis cursos, el Barcelona ha marcado 740 goles entre la Liga y la Liga de Campeones, y 421 pertenecen a la pareja de suramericanos. Es casi un 57 por ciento, y sólo se tiene en cuenta en este número quién marca, porque si se sumaran las asistencias la influencia iría todavía más allá. En la campaña que acaba de finalizar con el histórico el 2-8 del Bayern de Múnich, cerrada además sin títulos, el peso de los dos amigos ha sido un poco menor, pero han mantenido más o menos las cifras: Messi ha conseguido en las dos competiciones importantes 28 tantos, más 21 de Luis Suárez, de los 93 totales del grupo. En la 2018/19 fue cuando más dependencia hubo de ellos, con hasta el 60, 3 por ciento de los tantos: 48 de Leo y 22 de Luis de los 116 del equipo. Incluso los tres años que coincidieron con Ney mantuvieron esa tasa de dianas: 56,3 por ciento en la 2016/17, 60,6 en la 2015/16 y 53,9 en la 2014/15, cuando conquistaron la última Champions. Esa campaña Neymar sumó 32 aciertos y entre los tres, 108 de 141.

Es mucho poder ofensivo el que se pierde y poco margen de maniobra, tanto de tiempo como de dinero, de ahí que el club deba aclarar cuanto antes si Messi sigue o si no o por qué cantidad se marcha, aparte del importante ahorro que supondrá en la masa salarial. Será un mercado extraño porque la crisis del coronavirus ha hecho que las arcas de los clubes pierdan capacidad para fichar. No se esperan contrataciones de esas de 100 millones. En el Barça el tercer máximo goleador fue Griezmann (15 tantos, 11 de ellos entre Liga y Champions) y después está la explosión de Ansu Fati (8) y el apoyo de Arturo Vidal (8), que será otro de los que se irá. Con eso y Dembélé, que es una incógnita y tampoco es un goleador, y Braithwaite no le da al equipo. La operación de Lautaro está parada y el Inter se pondrá duro porque quiere hacer un súper equipo. Otra de las opciones es Memphis Depay. Pero primero hay que esperar a ver qué sucede con Messi.