Messi se queda, ¿y ahora qué?

El Barça y el nuevo entrenador, Koeman, están ante el desafío de recuperar la motivación de su capitán, que sigue en el equipo a su pesar. El lunes se unirá al grupo

En la Ciudad Deportiva del Barcelona, el día después del «Messi se queda» se pareció al último día del «qué pasará con Messi». Entrenamiento de pretemporada con algunas caras nuevas como Iñaki Peña, Miranda, Aleñá, Pedri y Riqui Puig, tras estar con la selección española sub 21, pero sin rastro todavía de Messi. El argentino, después de la bomba del viernes, colgó una foto en Instagram de sus hijos, tras tres semanas de silencio en las redes sociales. Es como si la vida volviera para él, de alguna manera, aunque se queda en el Camp Nou a regañadientes, por obligación. El lunes será el día de regresar a los entrenamientos, el primer cara a cara con Koeman vestidos de corto. Ya tuvieron una reunión nada más nombrar al nuevo técnico en la que el holandés le explicó que quería que fuera el líder de su proyecto, y no pareció convencerle porque de ahí se pasó al «Messi se ve más fuera que dentro» y al burofax y al lío.

Leo se queda y entre los muchos recados que dejó al presidente y a la junta directiva también dijo: «Mi actitud no va a cambiar por más que me haya querido ir. Voy a dar lo mejor. Siempre quiero ganar, soy competitivo y no me gusta perder». La noticia de su permanencia en el equipo al que llegó con 13 años y donde es el ídolo indiscutible se ha recibido entre el alivio y el «¿y ahora qué?». Tener al «10» motivado, con aspiraciones de seguir haciendo historia, de convertirse en el futbolista que más veces ha vestido la camiseta del club (está a 36 de Xavi, 767 por 731), que busque su undécima Liga, su quinta Champions, su octavo «Pichichi»... Es lo que Koeman quiere, pero la realidad es que ahora el capitán es un futbolista enfadado con el presidente, con la afición dividida después de su intento de salir y a disgusto; y que además va a ver cómo algunos de sus mejores amigos en la plantilla se van. El club, además, vive una situación delicada, con la moción de censura que está pendiente de la recogida de firmas. Si antes del 23 de septiembre se logran 16.500 habrá referéndum.

Koeman, con fama de tener mano dura, como demostró en el Valencia, debe tirar de mano izquierda con un futbolista brillante, pero que no es fácil de manejar. A Luis Enrique le costó. En enero de 2016 estuvo a punto de estallar todo por un problema con el ahora seleccionador español, pero el curso terminó con el Barça conquistando el triplete. Se recondujo la situación. El recuerdo que le queda a Leo del asturiano es bueno. «Creo que Guardiola, y Luis Enrique muy cerquita», contestó en 2019 en «Rac1» a la pregunta de quién había sido su mejor entrenador. Tampoco lo ha pasado bien, sin ir más lejos, Quique Setién. Mientras, el Barça trata de cuidar a su capitán para que no se convierta en un problema: el gol del día, que cuelgan siempre en Twitter, era ayer uno de Messi en el Mundial de Clubes de 2009. Lo marcó con el pecho. Con el escudo.