El hundimiento de Egan Bernal

El ganador del Tour del año pasado desaparece camino de Villard de Lans. Llegó a más de 27 minutos del ganador, Lennard Kamna, que recibe el premio que tanto ha buscado

Egan Bernal sufrió durante la etapaThibault CamusAP

El campeón está roto. Egan Bernal ha ido confirmando poco a poco su rendición. Al principio sólo ponía mala cara, un gesto de sufrimiento que anunciaba que algo iba mal. Después fueron unos segundos perdidos, la confirmación de que no estaba en condiciones de pelear con los eslovenos por el triunfo y que el podio sería un buen premio para él. Hasta que llegó la derrota camino de la Grand Colombiére, la prueba de que el colombiano no está para nada. Y por fin, el hundimiento. Ni siquiera esperó al último puerto para quedarse en el grupo, lejos de los que debían ser sus rivales, Bernal no anda y su equipo los sabe, por eso ha cambiado de estrategia.

Ineos ha dejado de ser el equipo que domina el Tour en una tiranía hereditaria que pasó de Wiggins a Froome; de Froome a Thomas y por fin a Bernal el año pasado y se ha convertido en un grupo de guerrilleros cualificados. Soldados de fortuna en busca de un premio parcial, de una etapa que llevarse a la boca.

Por delante, en la fuga del día, se marcharon Carapaz, Sivakov y Amador. Los tres ayudantes más cualificados que tenía el colombiano para ayudarle a ganar su segundo Tour se olvidaron de su jefe, perdido en las profundidades del pelotón y se embarcaron en busca de su gloria.

Ineos se ha olvidado del triunfo final, una costumbre desde que Wiggins se convirtió en 2012 en el primer británico en ganar la carrera francesa. Sólo fallaron en 2014, cuando Nibali aprovechó las caídas de Froome y de Contador para cerrar el círculo y convertirse en uno de los escasos ganadores de las tres grandes. En 2020 tampoco será.

Bernal llegó a más de 27 minutos del ganador, a casi 11 de sus teóricos rivales. Derrotado, como un ciclista anónimo entre todos los demás. «Estuve todo el día sufriendo con el dolor de espalda y se fue incrementando», explicaba después de cruzar la meta. El colombiano forzaba la postura para protegerse del dolor de espalda. «Y se me empezaron a cargar las rodillas», reconoce.

Bernal caminaba resignado hacia la meta, a la espera de días mejores. Consciente de que este Tour no es para él. Su descubridor, Luis Fernando Saldarriaga, analizaba las causas del hundimiento para la agencia Efe. «Creo que se han equivocado en la planificación del Tour», asegura. «En el Tour de L’Ain y en el Dauphiné le pusieron en apuros. No tenia “punch” porque no iba a gusto, y cuando pasa eso es porque la preparación está pasada», añade.

El colombiano, según Saldarriaga, ha pasado demasiado tiempo en Europa este año. Llegó casi dos meses antes del Tour. El año pasado apenas aterrizó once días antes de la carrera, con los beneficios del trabajo en altura todavía activos.

Bernal no es el mismo y su equipo ha decidido buscar alternativas. Sus tres compañeros entraron en una escapada en la que se juntaron con estrellas como Alaphilippe; ciclistas de nivel como Nicolas Roche, Warrren Barguil o Thijs Benoot; aventureros habituales como Simon Geschke o los españoles Erviti y Verona. Y, por supuesto, Lennard Kamna, el alemán del Bora, que acabó llevándose la etapa en Villard de Lans, el mismo lugar donde Pedro Delgado ganó una cronoescalada en 1988, el año en que ganó el Tour.

Kamna ya mostró su categoría en el Dauphiné y ha buscado su momento de gloria en este Tour. Se lo arrebató Daniel Felipe Martínez en la cima del Puy Mary el mismo día en que Bernal comenzó a dar síntomas de debilidad. En Villard de Lans no quiso compañeros. Descolgó a Carapaz con un ataque poderoso y llegó libre. solo, con tiempo para levantar los brazos sin preocuparse de nada.